Jornada A Campo de IPCVA: El aporte de carne de tambos en un feedlot Cooperativo
La producción de carne a partir de machos Holando gana protagonismo como una alternativa para mejorar la rentabilidad de los establecimientos lecheros. Bajo el concepto Beef on Dairy, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), junto con el INTA Rafaela, realizará el próximo 13 de agosto una Jornada a Campo en el establecimiento UNCOGA Feedlot Cooperativo, en Humboldt (Santa Fe).
Uno de los expositores será el asesor privado Oscar Ferrero, que hablará sobre el proyecto de feedlot y la producción de carne de calidad a partir de biotipos lecheros. Ferrero es responsable técnico de una experiencia inédita en la provincia: el primer feedlot cooperativo santafesino dedicado al engorde de machos Holando. «Este proyecto surge hace cuatro o cinco años«, recordó Ferrero. Explicó que la iniciativa comenzó en una reunión con el gerente ganadero de Sodecar, Raúl Cagliero, y un grupo de colaboradores, aunque la concreción demandó tiempo por las dificultades para encontrar un establecimiento adecuado. Finalmente, hace aproximadamente un año el proyecto volvió a impulsarse hasta recuperar un feedlot que permanecía sin uso en Humboldt, el cual fue alquilado, reacondicionado y habilitado para comenzar a operar.
El objetivo, explicó, fue desde el comienzo agregar valor a los terneros Holando producidos en la cuenca lechera de Rafaela, donde se encuentran las nueve cooperativas que integran Sodecar. «El primer desafío fue darle un valor agregado al ternero Holando«, afirmó. El establecimiento obtuvo todas las habilitaciones provinciales vinculadas con infraestructura, bienestar animal y sustentabilidad, además de la autorización para producir novillos destinados a cuotas de exportación no Hilton.
De raza lechera a productora de carne
Actualmente el feedlot trabaja exclusivamente con Holando Argentino, ya que la mayoría de los tambos de la región utilizan esa genética. «El gran desafío es transformar una raza lechera en productora de carne«, sintetizó Ferrero. Los resultados comienzan a reflejar ese objetivo. Desde que inició la actividad ya fueron faenados entre 1.800 y 2.000 terneros Holando, convertidos en novillitos de consumo con pesos finales de entre 370 y 400 kilos, que generan medias reses de entre 90 y 110 kilos. Según el asesor, es muy poco frecuente superar ese peso de res.
Sanidad, nutrición y bienestar, las claves del sistema
Ferrero remarcó que el éxito del modelo depende de tres factores fundamentales: la uniformidad de los animales al ingreso, la sanidad y la nutrición. Para explicar el manejo, utiliza una «pirámide productiva» cuya base está formada por la nutrición; luego aparecen la sanidad, las instalaciones, el bienestar animal y finalmente la genética. «Lo que tratamos de aplicar en todo este manejo es pasar por todas estas etapas«, señaló, al anticipar que durante la jornada mostrará la evolución alcanzada tanto en el manejo sanitario como nutricional. El feedlot, agregó, cumple un rol determinante porque permite producir animales de consumo sin atravesar una recría convencional. Después de un período de adaptación de entre 15 y 20 días, los animales pasan directamente a la etapa de terminación. Ferrero explicó que el objetivo es acelerar el engrasamiento antes de que el animal complete totalmente el desarrollo óseo y muscular, obteniendo así un novillo joven, bien terminado y con mayor valor comercial.
El próximo paso: producir novillos pesados con mayor marmoleo
Aunque el sistema hoy está orientado al consumo interno, Ferrero aseguró que también trabajan pensando en los mercados de exportación. Indicó que el Holando posee una importante predisposición genética para desarrollar marbling o marmoleo, una característica altamente valorada por los consumidores internacionales. Según explicó, en Estados Unidos los novillos Holando cruzados con razas carniceras y faenados con más de 600 kilos logran, en entre el 60% y el 70% de los casos, clasificación Choice. «El desafío nuestro es lograr, por ahora sin ese programa de cruzamientos, mejorar el engrasamiento de cobertura y agregar algo de marbling a la carne Holando de consumo», sostuvo.
La empresa Sodecar comercializa exclusivamente carne Holando desde hace casi un año en sus siete bocas de expendio: seis carnicerías ubicadas en Rafaela y una en Sunchales. «No solo se mantuvieron las ventas sino que incluso mejoraron«, aseguró Ferrero. Entre las ventajas del producto destacó el color más rosado de la carne y una grasa más blanca, atributos que resultan atractivos para el consumidor. Como contrapartida, reconoció que resulta más difícil lograr una adecuada grasa de cobertura y que el nivel de marmoleo continúa siendo inferior al de las razas carniceras tradicionales.
Cambiar la mirada sobre el macho Holando
Consultado sobre la inversión necesaria para desarrollar este tipo de sistemas, Ferrero respondió que existen múltiples modelos posibles. «Un feedlot puede ser como un hotel, desde una estrella hasta cinco estrellas«, graficó, al señalar que el nivel de inversión dependerá de la calidad de las instalaciones. Sin embargo, consideró que el principal cambio no pasa por la infraestructura sino por la forma de criar los machos. Recordó que hasta hace pocos años el ternero Holando prácticamente no tenía valor comercial e incluso muchos eran descartados, por lo que toda la atención sanitaria y nutricional se concentraba en las hembras de reposición. Hoy, sostuvo, esa lógica debe modificarse. El productor lechero debería brindar al macho exactamente el mismo manejo sanitario y alimenticio que recibe una ternera hasta alcanzar aproximadamente los 180 kilos, para luego transferirlo a otro eslabón de la cadena productiva. En ese sentido insistió en que bienestar animal, sanidad y nutrición constituyen los factores decisivos. Además explicó que, mientras en un novillo liviano prácticamente desaparece la etapa de recría, los animales destinados a exportación requieren ganancias superiores a un kilo diario durante esa fase para lograr novillos más jóvenes, pesados y con mejores características comerciales.
Un tercer ingreso para el tambo
Para Ferrero, el crecimiento del negocio de la carne Holando modifica la economía del productor lechero. Recordó que hace apenas unos años el tambo dependía exclusivamente de la venta de leche porque ni la vaca de descarte ni el macho Holando tenían valor. Actualmente, dijo, la situación cambió gracias al valor de la vaca conserva para exportación -principalmente hacia China y Estados Unidos- y al mayor precio alcanzado por el ternero Holando. «Hoy el tambo tiene tres fuentes de ingresos: la leche, la vaca conserva y el ternero Holando«, resumió, al considerar que esa combinación mejora la sostenibilidad económica del sistema lechero.
Más kilos para una oferta mundial ajustada
Ferrero también vinculó este desarrollo con el escenario internacional. Según indicó, la caída de los stocks ganaderos en países como Estados Unidos, Australia, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay provoca que la demanda mundial supere ampliamente a la oferta. En ese contexto, considera que transformar entre 700.000 y 800.000 terneros Holando producidos anualmente en Argentina en carne de calidad puede ayudar tanto a abastecer el mercado interno como a incrementar el volumen exportable. A su entender, aumentar la cantidad de kilos producidos por animal faenado constituye una de las medidas más rápidas para incrementar la producción nacional de carne, junto con mejorar los índices de preñez. Además, destacó que el sistema reduce significativamente los tiempos de producción: frente a los antiguos ciclos de tres o cuatro años para terminar un Holando, hoy los animales pueden comercializarse a los 12 o 14 meses con alrededor de 400 kilos y una calidad de carne superior.
Especialización y trabajo asociativo
Como mensaje final para los productores, Ferrero recomendó mejorar las recrías de los machos, fortalecer los destetes y avanzar hacia modelos de trabajo asociativos. «El tambero tiene que dedicarse a ser eficiente produciendo leche«, afirmó. Luego, añadió, el macho puede continuar su ciclo en un feedlot propio, de terceros, mediante hotelería o sistemas de capitalización. Para el asesor, el futuro pasa por que cada actor de la cadena se especialice en su actividad y trabaje en forma integrada. «Estamos en una muy buena época ganadera y es el momento de aplicar todos los conocimientos para producir la mayor cantidad de carne posible por animal faenado«, concluyó.
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