El avance de “El Niño” mantiene en vilo a la provincia de Buenos Aires por el riesgo de inundaciones y crecidas
La posibilidad de un escenario de lluvias extraordinarias, crecidas de ríos e inundaciones para el segundo semestre del año por el fenómeno de El Niño volvió a generar preocupación en la provincia de Buenos Aires de cara a la segunda mitad del año. Ante ese panorama, el Gobierno bonaerense reforzó su esquema de prevención y coordinación para afrontar eventuales emergencias climáticas.
La inquietud se incrementó en los últimos días luego de que el Ministerio de Seguridad de la Nación, a través de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), difundiera un plan nacional de prevención centrado en la Cuenca del Plata. En la Provincia reconocen que se esperan crecidas, aunque aclaran que la alarma generada durante el último fin de semana fue mayor a lo que, por ahora, indican los pronósticos.
En ese contexto, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, encabezó una nueva reunión del Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE), donde se repasaron las medidas previstas en el Plan de Gestión del Riesgo Climático para fortalecer el monitoreo, la prevención y la capacidad de respuesta frente a los eventos extremos asociados a El Niño.
En Argentina, el nivel de alerta comprende a Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa, Chaco y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, debido al impacto que podría tener El Niño sobre la cuenca del río Paraná y los principales cursos de agua de la región.
A nivel provincial, e foco de mayor preocupación sigue puesto en el norte bonaerense y en las localidades atravesadas por la cuenca del río Paraná, donde los pronósticos climáticos anticipan un aumento de las precipitaciones y una posible crecida del curso de agua durante la primavera. En ese escenario, las autoridades monitorean la evolución del fenómeno para anticipar eventuales desbordes e impactos sobre centros urbanos, caminos rurales y áreas productivas.
La Provincia reforzará el monitoreo y la prevención
En ese contexto, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, encabezó esta semana una nueva reunión del Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE), un ámbito integrado por las distintas áreas vinculadas a la infraestructura hídrica, vial y energética con el objetivo de coordinar acciones frente a posibles contingencias.
El funcionario sostuvo que la Provincia trabaja desde hace meses en tareas preventivas ante la inminencia del fenómeno. Entre ellas mencionó la limpieza de ríos, arroyos y canales, el levantamiento de terraplenes, el recambio de alcantarillas y la puesta a punto de compuertas y estaciones de bombeo.
“El Niño va a afectar al país y a la Provincia entre septiembre, octubre y noviembre, y va a ser un fenómeno potente”, afirmó Katopodis tras la reunión. Además, remarcó que “la crisis climática ya no es un pronóstico, es nuestra realidad cotidiana, y la obra pública es la herramienta más concreta que tenemos para enfrentarla” sostuvo.
Presentaron el Plan de Gestión del Riesgo Climático
Durante el encuentro también se presentó el Plan de Gestión del Riesgo Climático, una estrategia diseñada para fortalecer la prevención y la capacidad de respuesta ante lluvias intensas, inundaciones y otros eventos meteorológicos extremos.
Según el Ministerio de Infraestructura, los principales centros internacionales prevén que El Niño tenga una intensidad histórica durante la segunda mitad de 2026, con precipitaciones superiores a lo normal, crecidas de ríos y temperaturas anómalas.
El programa provincial se apoya en tres ejes. El primero apunta al monitoreo hidrometeorológico mediante herramientas como el Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico (SIMPARH), la Mesa de Riesgo Hídrico y los informes elaborados por la Autoridad del Agua.
El segundo contempla acciones preventivas y de respuesta inmediata, como el mantenimiento de arroyos y canales para mejorar el escurrimiento, la reparación de caminos afectados por anegamientos y planes de contingencia para garantizar el abastecimiento de agua potable y energía ante eventuales interrupciones de servicios.
Por último, el plan incluye 135 intervenciones y siete estudios destinados a reducir el riesgo hídrico en centros urbanos mediante obras de drenaje y defensas costeras, además de diez proyectos de infraestructura hidráulica regional orientados a proteger la producción agropecuaria frente a inundaciones y sequías.
Aunque todavía no hay certeza sobre la magnitud que alcanzarán las crecidas, los diferentes estudios climáticoos coinciden en que la segunda mitad del año estará marcada por un seguimiento permanente de la evolución de El Niño.
El desafío pasará por la capacidad para anticiparse a un fenómeno que podría generar lluvias por encima de los valores habituales y pondrá nuevamente a prueba la infraestructura hídrica de la provincia, especialmente en las zonas más expuestas al desborde de ríos y arroyos.
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