«Argentina no va a producir un commodity, sino un specialty de carne»: el agro apuesta a certificar su producción baja en carbono

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Con foco en la sostenibilidad, la resiliencia y la competitividad, se realizó hoy la jornada «Buenas Prácticas para una Producción Agropecuaria Innovadora y Resiliente», centrada en transformar la gestión del riesgo climático y las mediciones ambientales en activos comerciales. La apertura estuvo a cargo de Andrés Costamagna, director de Sostenibilidad de la Sociedad Rural Argentina (SRA), quien planteó un cambio de paradigma para la inserción global del sector: «El desafío es poder utilizar datos locales para corregir los inventarios internacionales y que aparezcan las capturas de carbono reales que hacen los suelos ganaderos. La idea es poner la marca país en alto y diferenciarnos del resto. Argentina no va a producir un commodity; va a producir un specialty de carne argentina».

En sintonía, Manuel Chiappe, Subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, enfatizó la importancia del rigor científico para la defensa de los intereses nacionales en el exterior: «Es fundamental que defendamos la postura argentina con datos propios. Cuando vamos con datos concretos sobre balance y captura de carbono, la discusión en los foros internacionales es mucho más sencilla».

Durante el bloque de herramientas de diferenciación, Camila Ajmat, líder de Sostenibilidad de la SRA, presentó el Sello de Triple Impacto para la Producción Agropecuaria y Forestal, estructurado en cuatro pilares: medición de carbono y mejora continua; buenas prácticas agrícolas y bienestar animal; trabajo sostenible; y gestión del riesgo climático. «Nuestra idea es que los productores accedan al Sello para diferenciar su producción, accediendo así a nuevos mercados y mecanismos de financiamiento», detalló.

Carla Pascale, coordinadora del programa SCALA Argentina, explicó que el proyecto se enfoca en sistemas productivos de baja emisión: «Estamos trabajando en desarrollo de procesos, trazabilidad y sistemas de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV). No sólo identificamos buenas prácticas, sino que avanzamos en un protocolo técnico de monitoreo e indicadores para saltar las barreras existentes junto a los gobiernos nacional y provinciales».

El cierre estuvo a cargo de Pablo Cañada, referente técnico en huella de carbono en suelos ganaderos, quien presentó el proyecto «Ganadería Posible» (financiado por Naciones Unidas e implementado por CREA y la ONG Climate Advisers). Remarcó que el reto no está en medir, sino en articular esos datos con las políticas públicas: «Desde ciencia, tecnología e investigación podemos aportar información y ayudar a marcar un rumbo, pero la ganadería pasa en el campo. El desafío es co-desarrollar la hoja de ruta de abajo hacia arriba con los productores; si el sector acompaña y valida, el gobierno va a realizar acciones confiado», concluyó, instando a los productores a comprometerse con el diseño de las bases para la gestión del carbono en el suelo ganadero argentino.

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