Nuevas evidencias científicas reivindican el valor nutricional de los lácteos
Durante el Congreso Panamericano de la Leche en Colombia, especialistas presentaron investigaciones que ratifican los beneficios de la denominada «matriz láctea» y cuestionan la forma en que el etiquetado frontal comunica las características nutricionales de estos alimentos.
Analía Castellani, responsable técnica del Centro de la Industria Lechera (CIL), destacó que incluso los productos elaborados con leche entera no presentan los efectos negativos que durante años se les atribuyeron a las grasas saturadas.
Las conclusiones científicas expuestas durante el Congreso Panamericano de la Leche volvieron a poner en el centro del debate el rol de los productos lácteos dentro de una alimentación saludable.
Así lo expresó Analía Castellani, responsable del Departamento Técnico del Centro de la Industria Lechera (CIL), quien aseguró que las investigaciones más recientes confirman que los lácteos poseen una matriz alimentaria única, cuyas propiedades nutricionales no pueden analizarse únicamente a partir de sus nutrientes aislados.
«Pudimos ver con datos científicos todo lo que venimos pregonando sobre la importancia de los productos lácteos en la nutrición y en la salud», afirmó la especialista tras participar del encuentro.
La matriz láctea cambia la mirada sobre las grasas
Castellani explicó que uno de los principales consensos alcanzados por la comunidad científica es que las grasas presentes naturalmente en los productos lácteos deben analizarse dentro de la denominada matriz láctea y no de forma aislada.
Según indicó, publicaciones recientes demuestran que incluso alimentos como los quesos elaborados con leche entera o de alto contenido graso no generan los efectos negativos sobre la salud cardiovascular que durante décadas se asociaron a las grasas saturadas.
«Hoy ratificamos que esas grasas naturales tienen características propias y que no son perjudiciales como durante muchos años se creyó», señaló.
La especialista remarcó que el verdadero desafío consiste en trasladar ese conocimiento científico al consumidor mediante información clara y comprensible.
El desafío del etiquetado frontal
En ese sentido, Castellani sostuvo que el actual sistema de etiquetado frontal basado en la Ley 27.642 presenta limitaciones porque se apoya exclusivamente en un perfil de nutrientes críticos, sin considerar la calidad integral del alimento.
A su juicio, esto genera situaciones que pueden resultar confusas para los consumidores.
«Las guías alimentarias recomiendan consumir lácteos, pero al mismo tiempo muchos productos exhiben sellos negros. Ahí aparece una desconexión entre la evidencia científica y el mensaje que recibe el consumidor», explicó.
Si bien reconoció que durante 2024 el Ministerio de Salud, junto con ANMAT e INAL, introdujo un manual interpretativo que permitió mejorar algunos criterios —especialmente al diferenciar nutrientes naturalmente presentes de aquellos agregados—, consideró que todavía existen aspectos por perfeccionar.
Mirar la alimentación como un todo
Para Castellani, otro aspecto que debería incorporarse con mayor fuerza al debate es el concepto de dieta total.
«La alimentación saludable no depende de un nutriente aislado ni de un único alimento. Todos los alimentos tienen un lugar dentro de una dieta equilibrada. Lo importante es brindar información para que las personas puedan hacer elecciones conscientes», afirmó.
En ese contexto, destacó que Argentina cuenta con una amplia oferta de productos lácteos y que la evidencia científica actual respalda el consumo de toda esa diversidad, incluso de productos tradicionalmente cuestionados por su contenido graso.
«Hoy vimos publicaciones recientes que muestran que, hasta un queso con alto contenido de grasa, que antes se consideraba perjudicial, no presenta efectos negativos sobre la salud. Tenemos muchas opciones para ofrecer a los consumidores; ahora debemos informar mejor», sostuvo.
Agenda regulatoria
Finalmente, la referente técnica del CIL señaló que además de la comunicación nutricional, otro de los ejes centrales de trabajo del organismo es la armonización de las normativas alimentarias dentro del Mercosur.
«Estamos muy enfocados en los asuntos regulatorios, tanto a nivel nacional como regional e internacional. Esperamos avanzar en acuerdos que permitan generar reglas más claras para todo el sector», concluyó.
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