Milei vio pasar a De Mendiguren ante el stand de Radio Mitre y lo insultó a lo lejos

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Lo de Javier Milei en el predio ferial de Palermo de La Rural no fue un cruce político. Tampoco fue una definición económica. Simplemente se trató de un espectáculo del mandatario que confunde el sillón de Rivadavia con un ring de streaming, en sus épocas de panelista televisivo.

Mientras hablaba en el stand de Radio Mitre sobre la emisión monetaria, el mandatario interrumpió su propio discurso para señalar con el dedo índice a alguien que caminaba por el predio. “Mirá, ahí está pasando alguien que le hizo muchísimo daño a la Argentina”, disparó, sin que nadie se lo pidiera.

Cuando alguien del estudio le acercó el apellido —“De Mendiguren”—, Milei no dudó: “Sí. Mirá. Ese le cagó a los argentinos 30 mil millones de dólares”. Y redobló apuntando directo al exministro de Eduardo Duhalde“Vos sí, ladrón, arruinaste el país con Duhalde y toda su banda”.

De “sorete” a “mierda humana”: el manual del maltrato

El exabrupto inicial continuó sin medirse, dando a interpretar que su furia es una condición psiquiátrica mal tratada. Porque minutos más tarde, ya lanzado, el Presidente instruyó a sus seguidores sobre cómo proceder ante figuras como De Mendiguren“hay que animarse a enfrentarlos”.

Y subió la apuesta con un léxico que ningún jefe de Estado debería necesitar: lo llamó “sorete” y “mierda humana”, y remató con una humillación de patio de colegio de tercer grado de escuela primaria al deformarle el apellido (“De Mendicurren”) frente a cámara.

Todo esto mientras hablaba de una supuesta “estafa” con la moneda y acusaba a la política de haberle robado a la gente 45 mil millones de dólares, en un combo de denuncias sin sustento judicial inmediato que el Presidente lanza como verdad revelada desde el escenario más protegido del país: el que le da la investidura.

De “sorete” a “mierda humana”: el manual del maltrato

El exabrupto inicial continuó sin medirse, dando a interpretar que su furia es una condición psiquiátrica mal tratada. Porque minutos más tarde, ya lanzado, el Presidente instruyó a sus seguidores sobre cómo proceder ante figuras como De Mendiguren“hay que animarse a enfrentarlos”.

Y subió la apuesta con un léxico que ningún jefe de Estado debería necesitar: lo llamó “sorete” y “mierda humana”, y remató con una humillación de patio de colegio de tercer grado de escuela primaria al deformarle el apellido (“De Mendicurren”) frente a cámara.

Todo esto mientras hablaba de una supuesta “estafa” con la moneda y acusaba a la política de haberle robado a la gente 45 mil millones de dólares, en un combo de denuncias sin sustento judicial inmediato que el Presidente lanza como verdad revelada desde el escenario más protegido del país: el que le da la investidura.

Fuente: Infocielo

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