Agroactiva 2026: CAFMA abordo sobre «la neutralidad fiscal como clave para la reconversión productiva»

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La Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola realizó en Agroactiva una charla para explicar a sus afiliados las distintas alternativas que pueden adoptar para reducir o dar uso al saldo técnico de IVA.

El encuentro fue realizado en el marco de la mega muestra, que se lleva a cabo en Armstrong del 3 al 6 de junio, y contó con la participación de un nutrido grupo de directivos de empresas de maquinaria agrícola y agropartes.

La disertación estuvo a cargo del economista Gastón Utrera quién señaló: “El Impuesto al Valor Agregado (IVA) fue diseñado globalmente bajo un principio fundamental: la neutralidad para la producción. El esquema de créditos y débitos fiscales está pensado para que el impuesto se pague en cada una de las etapas de la cadena, pero con una incidencia que debe concentrarse exclusivamente en el consumidor final. Por lo tanto, en la estructura de costos de cualquier empresa competitiva nunca tendría que haber un componente relacionado con el IVA”.

El problema de los saldos técnicos

Cuando aparecen regímenes especiales como el existente en Argentina, esa neutralidad original se rompe. Es allí donde surgen los denominados saldos técnicos de IVA (ya sean grandes, chicos, de rápida o lenta absorción, según la actividad y el contexto).

“Un saldo técnico de IVA —incluso cuando sea pequeño o transitorio destacó Utrera— es una distorsión que no debería existir. La estructura de costos debe permanecer completamente limpia de este impuesto. Por eso, ante el escenario actual de una eventual reforma tributaria, debemos ser muy inteligentes para aprovechar el contexto y garantizar que estos saldos salgan definitivamente del sistema y no vuelvan a ingresar, alcanzando incluso a bienes de capital”.

La eliminación de los regímenes especiales está hoy en la agenda del Gobierno y explícitamente acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) dentro de la próxima reforma tributaria proyectada para este año. El planteo oficial apunta a que, quitando estos regímenes y manteniendo la alícuota general, se incrementará la recaudación nacional y el derrame hacia las provincias. Esto permitiría financiar la baja de otros tributos distorsivos, como las retenciones o el impuesto a los créditos y débitos bancarios, manteniendo el equilibrio fiscal.

Sin embargo, según el economista “nuestro planteo desde el sector es claro: si bien la eliminación de regímenes especiales reduce drásticamente el problema de los saldos técnicos, debemos asegurar que bajo ningún concepto (ni de forma transitoria ni definitiva) la estructura de costos absorba estas cargas fiscales”.

El impacto en la inversión y los «Estados Estacionarios»

Para entender la gravedad de esta distorsión en la práctica, se pueden analizar diferentes escenarios mediante modelos matemáticos basados en costos reales de la industria (como los de una tolva, una sembradora, silos o cabezales):

En este sentido el disertante convocado por CAFMA indicó que “en un escenario de estabilidad («Estado Estacionario»):  Imaginemos una empresa con producción y stock estables, en una economía con variables controladas. Incluso en este caso ideal de laboratorio, el modelo demuestra que a los seis meses la firma acumula un saldo técnico equivalente a 1.15 veces su masa salarial, lo que representa un costo financiero directo del 14% de dicha masa salarial. En un escenario de inestabilidad y devaluación: Si analizamos la realidad de las empresas que buscan anticiparse a una devaluación comprando de manera anticipada los materiales de seis meses juntos, se genera un saldo técnico de IVA inicialmente muy alto que luego se absorbe rápidamente tras la devaluación”.

Mirando hacia el futuro

Finalmente, Gastón Utrera concluyó su análisis aseverando que “se vuelve vital de cara al proceso de reconversión productiva que tenemos por delante en la industria en general, y en la maquinaria agrícola en particular. El escenario económico que proyecta el Gobierno propone un cambio estructural en la economía.

Ante este nuevo panorama, cada vez que una empresa invierte, aumenta sus stocks para incrementar su producción futura o desarrolla su cadena de proveedores, genera inevitablemente saldos técnicos. Si no se implementa un esquema eficaz para compensarlos de manera inmediata, estos saldos terminan metiéndose en la estructura de costos, restando competitividad y frenando el desarrollo genuino del sector productivo”.

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