Sin doctrina y sin diversidad: por qué las vacantes de la Suprema Corte son un problema para la Justicia
La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires atraviesa un escenario de fragilidad institucional inédito: de los siete cargos previstos por la Constitución provincial para integrar el cuerpo, actualmente solo tres se encuentran cubiertos por jueces titulares. Y a pesar de las promesas del Ejecutivo, no se vislumbra que esas vacantes vayan a cubrirse en el corto plazo.
Durante su intervención en el programa Parecemos Buenos Amigos, emitido por INFOCIELO PLAY, el abogado y analista Santiago Bertamoni advirtió que este vacío de vacantes trasciende la acumulación de expedientes y afecta el corazón del servicio de justicia. Según explicó el especialista, la imposibilidad de conformar una mayoría estable frena la emisión de “doctrina legal” y empobrece el debate interno al clausurar la diversidad territorial y profesional en la cabeza del Poder Judicial bonaerense.
Una Corte que no produce doctrina legal
Al detallar las consecuencias técnicas de operar con tres miembros, Bertamoni remarcó que la función central del máximo tribunal se encuentra bloqueada. “Ya por lo pronto no puede hacer doctrina legal”, sentenció el abogado, explicando el rol ordenador que debería cumplir el cuerpo: “La Corte tiene que tender a no resolver miles de casos; debería resolver casos que sean casos ejemplares donde baje una línea. Eso es lo que se torna obligatorio para todos los juzgados inferiores, que son cámaras y juzgados, con fuerza de ley”.
En esa línea, el analista graficó el impacto de esa parálisis sobre el conjunto de los tribunales de la provincia: “Los jueces, salvo determinadas circunstancias que le den motivo para apartarse, tienen que respetar la doctrina legal que tiene la Corte porque si no es un descalabro; esto es un sistema”.
“Para eso tiene que tener una mayoría conformada según el proceso, que tenga jueces que tengan estabilidad. De siete la mayoría es cuatro; por lo menos necesita tener cuatro y esos cuatro deberían resolver en el mismo sentido”, agregó.
Y aclaró que la apelación a conjueces para salir del paso debilita al propio Poder Judicial: “Pueden convocar a un conjuez… pero no es un juez que tenga la estabilidad de la Constitución”, algo que, concedió, erosiona directamente la legitimidad de eso que está emanando de la Corte.
Género, ideas y territorio: una Corte sin diversidad
Más allá del impedimento normativo, Bertamoni hizo foco en cómo el vaciamiento afecta la deliberación interna del tribunal. “Tenés mucha menos diversidad, mucha menos discusión. No es lo mismo que sean siete a que sean tres”, planteó.
Al profundizar sobre el concepto de pluralidad, el abogado aclaró que no se trata únicamente de cupos, sino de representatividad real: “La diversidad no tiene que ver solamente con la cuestión de género, porque obviamente está bueno que haya mujeres y que por mérito lleguen —que sí las hay, hay un montón de mujeres brillantes, nadie lo duda—, pero también es el lugar territorial”.
En ese punto, Bertamoni expuso una marcada distorsión geográfica en la historia reciente del máximo tribunal bonaerense: “Si vos vas a poner gente de La Plata y del Conurbano tiene una mirada; seguramente alguien del interior tiene otra mirada. Bueno, la Corte de la provincia hace 30 años que no designa un juez del interior”.
Por último, el analista sumó el sesgo de origen profesional que predomina en las postulaciones: “Y que vengan de ser abogados en general menos; la mayoría viene del poder judicial o viene de la política”. Para Bertamoni, saldar las cuatro vacantes pendientes en la Suprema Corte requiere atender con urgencia estas dimensiones para devolverle equidad, volumen de debate y legitimidad al servicio de justicia en la Provincia.
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