Las verduras frescas ya se producen en la Antártida

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El personal de la Base Marambio ya puede consumir verduras frescas durante todo el año, obtenidas por medio de la agricultura hidropónica, un método para cultivar plantas que emplea disoluciones minerales en lugar de tierra. El proyecto es llevado adelante por la Unidad Académica Río Gallegos de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA-UARG), la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz (INTA-EEA), la Dirección Nacional del Antártico y el Comando Conjunto Antártico.

El Módulo Antártico de Producción Hidropónica (MAPHI) -que permite cultivar vegetales bajo luz artificial y sin necesidad de tierra- fue instalado dentro de un contenedor en la Base Antártica Conjunta Marambio y comenzó en mayo a producir rúcula y lechuga bajo la supervisión in situ de los ingenieros agrónomo Jorge Birgi y forestal Boris Díaz. Los docentes investigadores de la UNPA-UARG y el INTA siguieron el desarrollo de las plantas para ajustar los manejos de luz y soluciones nutritivas, evaluaron las condiciones de las instalaciones hídricas y calibraron los sensores necesarios para monitorear el funcionamiento del sistema productivo.

«Hoy el MAPHI está plenamente operativo y en manos de los responsables de la base», informó al Suplemento Universidad Birgi, director del proyecto, y anticipó que la segunda cosecha ya se encuentra en proceso. «El 9 de julio se cosecharon plantas que fueron sembradas por integrantes de la Base Marambio», subrayó. La producción está destinada a los científicos y militares -entre 60 y 70 personas- que residen en esa estación.

Para ello, se capacitó a tres suboficiales durante los más de 50 días que estuvieron allí junto al ingeniero Díaz. «Ahora lo están manejando ellos con nuestro seguimiento remoto, a través de los nodos de monitoreo en INTA-EEA Santa Cruz y la UNPA-UARG. El monitoreo del sistema y la producción se realiza desde el campus universitario en Río Gallegos, con el apoyo de los integrantes del proyecto de investigación «29/A425-1 Internet del Futuro: Aplicaciones de IoT en la Patagonia Austral», del que participan Leonardo González, Esteban Gesto, Karim Hallar, Daniel Laguía y Osiris Sofia.

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El suboficial César Araujo Prado, encargado de la División PREVAC, Seguridad e Higiene Ambiental del Comando Conjunto Antártico, evaluó que el proyecto es positivo porque «permitirá contar con vegetales frescos cosechados en el día para mejorar la calidad de vida y la dieta del personal que se encuentra durante un año en la base» y, de esta manera, «dejará de consumir vegetales en conserva».

El MAPHI comprende un sistema de cultivo hidropónico indoor, instalado en un contenedor marítimo de 6 metros acondicionado con un sistema de aislamiento tricapa y calefacción a base de energía eléctrica para soportar las bajas temperaturas del continente blanco, que en julio pueden llegar hasta los -20°C.

La UNPA y el INTA desarrollaron en conjunto las placas electrónicas que relevan los datos como temperatura, humedad relativa, disponibilidad de soluciones y agua, caudal de entrega, consumo de agua y electricidad.

«Este desarrollo que se está probando en la Antártida responde al proyecto Eden ISS, que busca desarrollar un sistema para producción de verduras en la Estación Espacial Internacional y del que participa un grupo de países de Europa y América», añadió Birgi.

El invernadero Eden ISS, instalado en 2018 cerca de la estación de investigación antártica Neumayer III, a cargo del Centro Aeroespacial Alemán, cosecha brócoli, lechuga, rábano y otras verduras.

Además de cultivar alimentos, los científicos que trabajan en Eden ISS investigan la producción futura en áreas de climas desfavorables, como desiertos y regiones heladas.

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