La cadena foresto-industrial dijo presente en Palermo para demostrar que son clave para el desarrollo nacional

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

La Exposición de Palermo fue, una vez más, el punto de encuentro para los principales referentes de la cadena foresto-industrial local, que debatieron sobre el rumbo del sector y las necesidades que tiene para «dejar de hablar en potencial» y convertirse, al fin, en «protagonista» del desarrollo argentino.

«Lo que nos une es el árbol. Esta industria los planta y en CONFIAR nos reunimos todos los que les damos usos complementarios», dijo en la apertura Claudia Peyrano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), una de las integrantes del mencionado Consejo. Junto a ella, Marcos Pereda, vicepresidente de la SRA, aseguró que el sector debe «convertir en realidad y acción todo su potencial», para lo cual requiere de una «economía reactivada».

La primera reflexión estuvo a cargo de Pablo Ruival, presidente de AFoA, quien indicó que la actividad «tiene sentido en la medida en que tenemos una industria que convierte esos árboles en algún producto». A continuación, detalló que el país cuenta con 1,36 millones de hectáreas cultivadas -principalmente con pinos, eucaliptos y salicáceas-, y que de las plantaciones incluidas, un gran porcentaje se encuentra listo para ser cosechado.

Entre los principales diferenciales de Argentina mencionó que «un 46% de la superficie se encuentra certificada» y que «las tasas de crecimiento son superiores a las del resto del mundo». Sin embargo, indicó que los dólares generados por las exportaciones forestales de Argentina (700 millones de dólares) están muy por detrás de los obtenidos por Uruguay (3 mil millones), Chile (6.5 mil millones) y Brasil (17.3 mil millones).

Frente a eso, Daniel Vier, secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), apuntó a que el sector debe lograr competitividad y nuevos mercados. La primera, aseguró, «debería ser una política de estado». «Muchas veces no depende de la fábrica sino de un ecosistema que tiene que existir alrededor de la industria para poder desarrollarse», añadió luego.

A continuación, invitó a mirar más al mercado interno, que representa «el 90% del mercado maderero», dado que la posición de Argentina en el mapa encarece su costo logístico. «El mayor mercado quizás no está fuera sino dentro y podría ser la industria de la construcción. Debemos pensar en agregado de valor», resumió.

Sobre ese aspecto se enfocaron las disertaciones de Juan Sackmann, de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), y de Osvaldo Kovalchuk, de la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera (ASORA).

El primero se refirió al sector papelero como uno basado en «materias primas sostenibles, de producción ecológica y biodegradables», que ha ampliado su paleta de productos a base de tecnificación y agregado de valor. El segundo, por su parte, habló de la transformación de biomasa a partir del uso de tecnología, con especial foco en los pellets para generación de energía térmica, claves en el circuito de la economía circular.

Otros dos aspectos abordados durante la jornada fueron la relación entre la forestación y la ganadería a través de sistemas silvopastoriles, a cargo de Ignacio Méndez Cunill, de la Comisión de Forestación y Bosques Nativos de la SRA; y el creciente negocio de los bonos de carbono a nivel global, de la mano de Federico Moyano, director de Pro Sustentia y miembro fundador de la Mesa Argentina de Carbono.

De acuerdo con este último, Argentina tiene más de 30 proyectos con bonos de carbono en marcha, la mayoría de los cuales son forestales, aunque también los hay de agricultura y ganadería regenerativa. «Tenemos proyectos que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, y proyectos que los capturan, que remueven el dióxido de carbono de la atmósfera. Allí entran las soluciones basadas en la naturaleza y las soluciones tecnológicas», explicó Moyano. Respecto a la previsión para los próximos años, el especialista indicó que podría haber ingresos por la venta de créditos de carbono en unos 1.000 millones de dólares.

Como desafíos, mencionó la necesidad de mayor seguridad jurídica, de la mano de una ley de carbono que garantice la titularidad de créditos; el acceso a mercados regulados; y la alineación de regulaciones entre Nación y las provincias, entre otros puntos.

El cierre estuvo a cargo de Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, que afirmó que el gobierno mantiene el compromiso «de hacer todo lo necesario para generar las condiciones que permitan a esta industria desarrollarse». Aquello «no será a través de subsidios sino por la generación de condiciones para que la demanda genere oportunidades».

«El mundo nos está mirando; observado lo que está haciendo la Argentina», concluyó.

Deja un comentario