Europa le pone nombre y apellido a la carne
El Consejo de la Unión Europea aprobó una legislación que reserva el uso comercial del término "carne" exclusivamente para productos de origen animal. La medida busca evitar el etiquetado confuso, dar mayor transparencia al mercado y fortalecer la cadena agroalimentaria
El Consejo de la Unión Europea aprobó una nueva legislación que reserva estrictamente el uso comercial del término «carne» para alimentos de origen animal. La normativa busca erradicar la publicidad engañosa, ordenar el mercado y dotar de mayor transparencia a toda la cadena de suministro.
Un freno al «marketing» de las proteínas vegetales
El objetivo central de las instituciones europeas es garantizar una competencia leal y proteger al consumidor del etiquetado confuso. Tras su inminente publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, las empresas del sector dispondrán de un período de transición de tres años para adaptar de forma ordenada sus catálogos, etiquetas y estrategias comerciales.

Desde la Asociación Nacional de Industrias Cárnicas de España (ANICE) celebraron la medida describiéndola como «un escudo necesario para el sector y el comprador». En declaraciones al medio especializado Cárnica, la patronal destacó que la normativa refuerza la transparencia y el rigor informativo:
Asimismo, aclararon que la intención no es enfrentar unas proteínas con otras ni cuestionar la innovación, sino exigirles que construyan una identidad propia y diferenciada, sin recurrir a conceptos que durante décadas han definido a productos con composiciones y métodos de producción estrictamente específicos.
Nuevas reglas de juego para la cadena de suministro
Más allá del debate sobre el etiquetado, la legislación introduce reformas para equilibrar las fuerzas dentro de la cadena alimentaria, saldando una deuda histórica con los eslabones más débiles: los productores de materias primas.
Entre las principales medidas regulatorias aprobadas se destaca la obligatoriedad de contratos escritos y cláusulas de revisión, lo que exigirá a los grandes compradores, como procesadores y minoristas, estandarizar sus acuerdos e incluir disposiciones que reflejen con precisión las fluctuaciones del mercado. Asimismo, la Unión Europea facilitará el reconocimiento oficial de las organizaciones de productores, respaldando de forma directa sus acciones colectivas y permitiendo la canalización de fondos provenientes de la Política Agrícola Común (PAC). Por otro lado, con el fin de mejorar la transparencia en las operaciones mercantiles, la normativa introduce reglas armonizadas para regular el uso de términos de marketing voluntarios, tales como «justo» o «cadena de suministro corta».
«Este acuerdo promueve el comercio justo y consolida una red de suministro resiliente y capaz de proveer alimentos asequibles«, afirmó la ministra de Agricultura de Chipre, Maria Panayiotou, al destacar que estas nuevas herramientas normativas permitirán a los profesionales negociar de forma colectiva y asegurar una participación más equitativa en el valor generado.
Revista Chacra
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