El Niño podría generar un salto millonario para el agro
La mayor intensidad de El Niño coincidiría con meses decisivos para los cultivos y podría aportar 11 millones de toneladas adicionales de maíz y soja, valuadas en cerca de USD 4.000 millones
La mejora productiva estimada se repartiría en 5,6 millones de toneladas adicionales de maíz y 5,4 millones de soja frente a los rindes habituales. De acuerdo al último análisis desarrollado por Fundación Mediterránea, al considerar valores FOB de USD 240 y USD 500 por tonelada, respectivamente, el aporte conjunto rondaría los USD 4.000 millones.
El cálculo surge de aplicar las diferencias observadas durante las últimas 28 campañas a un nivel de producción similar al actual. De esta manera, los antecedentes muestran que ambos cultivos lograron resultados superiores bajo El Niño y sufrieron caídas durante La Niña.
En el caso del maíz, los rendimientos se ubicaron en promedio un 10,3% por encima de sus niveles históricos durante las fases cálidas y un 9,9% por debajo en los ciclos secos. Así la brecha entre ambos escenarios alcanzó los 20,2 puntos porcentuales.
Por su parte, la soja presentó un comportamiento similar, aunque con una diferencia ligeramente mayor. Los rindes aumentaron un 10,8% durante El Niño y disminuyeron un 9,8% bajo La Niña, con una distancia de 20,6 puntos.
La soja de segunda mostró la mayor diferencia
Dentro de la oleaginosa, la respuesta cambió según el momento de implantación. La brecha entre ambas fases alcanzó los 19,5 puntos en soja de primera y se amplió hasta los 27 puntos en los planteos de segunda.
En estos últimos, los períodos secos no solo redujeron la productividad, sino que también elevaron la superficie que finalmente no llegó a cosecharse. Esa proporción pasó del 1,9% durante los años Niño al 6,4% en las campañas Niña.

El impacto varió entre las provincias
Entre Ríos presentó uno de los contrastes más pronunciados, ya que el maíz rindió un 18,4% más que su nivel habitual durante El Niño y un 20,4% menos bajo La Niña, lo que dejó una distancia cercana a los 39 puntos porcentuales. También se registraron diferencias considerables en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
En La Pampa, la respuesta fue más moderada para el cereal, pero alcanzó una elevada intensidad en la soja de segunda. Por el contrario, en Santiago del Estero la brecha del maíz entre ambas fases llegó apenas a 0,9 puntos, lo que reflejó una mayor influencia de otros factores climáticos sobre la producción.

Una oportunidad sujeta a las lluvias
El escenario cobra relevancia porque El Niño podría alcanzar su máxima fuerza durante la primavera y el verano, cuando los principales cultivos estivales atraviesan etapas determinantes para la formación de los rindes. Sin embargo, la intensidad del fenómeno no permite asegurar una cosecha excepcional, sino que el resultado dependerá de cómo se distribuyan las precipitaciones, las temperaturas, el agua disponible en los suelos, el manejo de los lotes y la aparición de problemas sanitarios.
De esta manera, la campaña 2026/27 parte de una señal favorable y de un potencial económico considerable. Sin embargo, el informe sostiene que la posibilidad de transformar esa ventaja estadística en 11 millones de toneladas y USD 4.000 millones adicionales quedará definida por el comportamiento de las lluvias en cada región productiva.
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