Arandu, la nueva genética que promete transformar el algodón argentino

La nueva variedad desarrollada por el INTA, junto con la empresa Gensus, combina productividad, calidad de fibra, estabilidad, sanidad y una característica inédita: será la primera variedad resistente a imidazolinonas que se cultivará en la Argentina, sin antecedentes a escala mundial. Arandu INTA BGRR IMIcott fue presentado en la planta Gensus, ubicada en la localidad de Avia Terai —Chaco—.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

La cadena algodonera argentina suma una innovación tecnológica que podría marcar un antes y un después en el cultivo. Se trata de Arandu INTA BGRR IMI cott, una nueva variedad desarrollada por el INTA junto con la empresa Gensus, que reúne atributos altamente demandados por los productores: mayor productividad, excelente calidad de fibra, estabilidad de rendimientos, sanidad y una característica inédita para el algodón a nivel mundial.

La principal novedad de esta genética es su resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas, una herramienta que amplía significativamente las opciones de manejo del cultivo y que no registra antecedentes comerciales en variedades de algodón. Según explicó Mauricio Tcach, investigador del INTA, el desarrollo surge como respuesta a una necesidad concreta planteada por el sector productivo. «Este desarrollo responde a una demanda concreta del sector productivo vinculada a la necesidad de incorporar nuevas herramientas tecnológicas para el manejo del cultivo y ampliar la oferta de germoplasma disponible para los productores».

Una variedad construida junto a los productores

El nombre elegido para esta nueva genética tiene un significado especial. Arandu, que en guaraní significa «sabiduría», busca reflejar el conocimiento acumulado durante años de trabajo conjunto entre investigadores y productores. «Esta variedad integra la sabiduría de los productores algodoneros, ya que fue seleccionada tomando en cuenta atributos que ellos nos sugirieron incluir en una variedad», explicó Tcach. Entre las características más valoradas por el sector se destacan un ciclo más largo, una mayor plasticidad frente a distintos ambientes productivos y una arquitectura de planta diferente a la observada en los materiales actualmente disponibles.

Más rendimiento y estabilidad

Los ensayos realizados durante dos campañas consecutivas mostraron resultados destacados. Arandu presentó una estructura de planta abierta, con una mejor diferenciación entre ramas vegetativas y fructíferas, favoreciendo la formación de una mayor cantidad de estructuras productivas. Esta configuración permitió obtener rendimientos superiores y una mayor estabilidad productiva frente a variedades comerciales ampliamente difundidas. «Arandu demostró una mejor estabilidad de rendimientos y una productividad superior», afirmó Tcach. De acuerdo con los especialistas, parte de este desempeño se explica por un período de floración más prolongado y por la formación de capullos de mayor peso, características que contribuyen a sostener el potencial de producción en diferentes ambientes.

Calidad de fibra y resistencia sanitaria

Además de su potencial productivo, la nueva variedad sobresale por la calidad de su fibra, un aspecto fundamental para la industria textil. Los análisis realizados mostraron que Arandu logra combinar una excelente longitud de fibra con altos niveles de rendimiento, una asociación poco frecuente en los programas de mejoramiento genético. La sanidad es otro de sus puntos fuertes. La variedad incorpora resistencia a algunas de las principales enfermedades y plagas que afectan al cultivo. «El material combina productividad, calidad, estabilidad, excelente maduración, resistencia a bacteriosis y enfermedad azul, resistencia a glifosato e imazapyr y resistencia a lepidópteros», resumió Tcach.

Una innovación para fortalecer la competitividad

La incorporación de Arandu amplía la oferta genética disponible para los productores argentinos y representa un avance significativo para una de las economías regionales más importantes del norte del país. Con mejoras en productividad, calidad de fibra, estabilidad y sanidad, esta nueva genética desarrollada por el INTA y Gensus busca aportar herramientas concretas para enfrentar los desafíos productivos actuales y fortalecer la competitividad del algodón argentino en los próximos años.

Deja un comentario