Afirman que cerraron más de 30.000 establecimientos ganaderos desde 2005

Pese a que el aumento del precio del ganado fue mayor a la inflación general, los costos del sector subieron más. En nueve años se perdieron 6,5 millones de cabezas de ganado. En Mayo de 2006 una masiva protesta de productores ganaderos en 9 de Julio advertía las consecuencias.

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Entre 2005 y 2014 cerraron más de 33.000 establecimientos ganaderos en la Argentina y hay 6,5 millones de cabezas de ganado menos en el país.
Así lo indicó en una presentación el especialista y director de Informe Ganadero, Ignacio Iriarte, a productores y dirigentes de la Asociación Argentina de Angus, en un encuentro dado en el marco de la 128° Exposición Internacional de Ganadería e Industria de Sociedad Rural Argentina.
En 2006 el gobierno nacional comenzó a controlar las exportaciones de carne vacuna; en 2009 una sequía histórica le pegó de lleno a la actividad y, en los últimos años, la suba de los costos fue el golpe de gracia que dejó a muchos en el camino.
Según explicó el analista, si se toma una base 100 en 1999, a 2014 el índice de inflación fue de 850, el aumento del precio del ganado fue de 1.900 y la suba de los costos ganaderos fue de 1.950. Es decir que, si bien el precio del ganado en el período casi duplicó la inflación, la suba de costos del sector estuvo por encima de eso.

Como resultado de la pérdida de rentabilidad, asegura Iriarte, mientras en 2005 se faenaron 300.000 terneros machos, la proyección para 2014 es de 1,7 millones de terneros machos que van al matadero con bajo peso. Esto, por el costo que implica agregar kilos al animal, por un precio final que no lo justifica.
En paralelo, mientras en 2005 se faenaron 4,7 millones de novillos, este año la proyección se acerca a 2,2 millones, es decir, menos de la mitad.
Según Iriarte, el sector ganadero en particular, como el agropecuario en general, no verá cambios en el negocio al menos por el próximo año y medio, hasta que cambie el Gobierno. Es que el sostenimiento del tipo de cambio, una política macroeconómica que el oficialismo está decidido a sostener, implica que es más negocio vender carne en el mercado interno que exportarla.
El mercado local aprecia los animales pequeños contra los animales más pesados, que van a los mercados externos. En segundo lugar, en un contexto de necesidad fiscal, se mantendrían las retenciones a las exportaciones de carne, que alcanzan el 15 por ciento.
Aún con el cambio de Gobierno, asegura Iriarte, “es difícil recomponer el sistema enseguida, porque actualmente hay una baja disponibilidad de novillos pesados para la exportación”.

“Desapareció la invernada, y es difícil que vuelva”, apuntó. Sin embargo, en un primer momento los productores podrían decidir llevar los novillitos a novillo, invirtiendo en el engorde, lo que permitiría “sumar de 300.0000 a 400.000 toneladas de carne” a la producción nacional. Pero, según dijo, eso necesita incentivos por la vía de los precios, créditos y exenciones fiscales.

Carne Hoy, Mañana y Siempre
Hacia pocas semanas (marzo 2006) el entonces presidente Néstor Kirchner anunciaba con bombos y platillos que Argentina no iba a exportar más carnes, con tal de preservar la “preservar la mesa de los argentinos”, eran días donde los restaurantes alemanes se preparaban para el Mundial 2006 y proponían carnes argentinas en sus menús.
Las consecuencias no tardaron en llegar, Guamini, la Capital Nacional del Novillo veía cerrar una de sus principales fuentes de trabajo, un frigorífico que dejaba en la calle 200 familias sin trabajo y la alarma roja se encendía.
Esa estocada a la ganadería desencadeno en una masiva protesta de productores ganaderos de la región y el país, en 9 de Julio, donde la Sociedad Rural de 9 de Julio, con el lema Carne Hoy, Mañana y Siempre, advertía las consecuencias, que vendrían a futuro.
Lamentablemente no se han equivocado, al denunciar el resultado. En los últimos 9 años además de la desaparición de 33.000 productores, también se cerraron 110 frigoríficos, entre ellos el matarife local, lo que en total ha sumado en el país la pérdida de más de 15.000 puestos de trabajo en los matarifes, sin contar la perdida de trabajo en el campo, ya que la ganadería, como así también la lechería, son dos de las actividades rurales que tienen gran demanda en mano de obra, en el lugar.
Fuente: cronista.com

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