Hondo pesar en el ambiente agropecuario por el fallecimiento de Armando Zavala: el recuerdo de un luchador

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El periodista y productor agropecuario de Salto, socio de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios (Abopa), dejó un legado imborrable en el gremialismo rural, la comunicación y la defensa de las familias del campo.

Su fallecimiento, acaecido este martes 27 de octubre, ha provocado un hondo pesar en el ambiente agropecuario.

En junio último, durante la edición de Agroactiva en la localidad santafesina de Armstrong, Zavala había recibido un emotivo reconocimiento por parte de productores autoconvocados.

Oriundo de Salto, en la provincia de Buenos Aires, combinó durante toda su vida la labor productiva con una vocación periodística nacida en las grandes emisoras porteñas. Su veta en la comunicación comenzó al trasladarse a estudiar a Buenos Aires, iniciándose en la atención telefónica hasta trabajar junto a figuras emblemáticas como Cacho Fontana, Fernando Bravo y Julio Lagos en Radio Argentina.

Sobre el rol de los medios en el sector, Zavala remarcaba su convicción: “Siempre creí, aún hoy, que es fundamental acercar a los periodistas al campo, que lo recorran y vean la producción de cerca”.

Sin embargo, su mayor legado se construyó tranquera afuera, combatiendo las políticas económicas que amenazaban la continuidad de las explotaciones familiares.

Al recordar el origen de su espíritu de lucha, explicaba: “Recuerdo que de chico mi padre me hacía descalzar el metro a pleno sol para contar semillas y yo me quejaba; le decía que mientras nosotros hacíamos ese esfuerzo, desde la tranquera para afuera nos robaban todo”.

Sus primeros pasos gremiales se remontan a 1984 o 1986, cuando se incorporó a la Asociación de Productores locales y comenzó a reclamar por la tasa vial y el estado de los caminos.

Durante las décadas de 1980 y 1990, en un contexto crítico con 13 millones de hectáreas hipotecadas, Zavala fue un protagonista central en la resistencia rural.

Armando, con el actual presidente de Abopa, Ciriaco Torres Suhette, en una de las celebraciones anuales de nuestra entidad en Mar del Plata.

Tras descubrir un mecanismo legal consistente en enviar tandas masivas de 1.000 a 2.000 cartas documento pidiendo el recálculo de deudas a los bancos Nación y Provincia, impulsaron movilizaciones al microcentro porteño que lograron frenar remates en La Pampa, Santa Fe y Buenos Aires.

Entre sus protestas más recordadas figura la realizada en San Pedro junto a la firma Gomila, donde cargaron un camión con acoplado lleno de duraznos verdes para impedir la subasta a un mes de la cosecha, permitiendo que la familia mantuviera su tierra y su trabajo.

En el conflicto agropecuario de 2008 con los productores autoconvocados, recorría trayectos diarios de hasta 300 kilómetros para animar los piquetes con un megáfono, por lo que los estudiantes de Salto lo bautizaron afectuosamente Megafonator.

 

Asimismo, concibió la idea original de la organización Barbechando y se la propuso a Ricardo (Coco) Lakatos, con el objetivo de brindar asesoramiento técnico y acompañar a los productores que decidieran participar en política sin perder la esencia y las demandas de su sector.

“Se me ocurrió que debía darle continuidad a esa lucha a través de hacer una fundación o una asociación civil y ahí fundé Barbechando. Originalmente era para apoyar a productores a que participen en política, acompañarlos técnica y económicamente en las campañas”, recordaba.

“¿Las retenciones? En realidad empezaron por una actitud solidaria de las gremiales del campo que fueron a ofrecer un 5 % de retenciones a Cáritas. Es decir, las gremiales tuvieron una actitud solidaria, pero con el bolsillo de los productores”, indicaba Zavala.

“¿El destino de la riqueza generada por el campo? Se va al clientelismo y a la mala política. Es lo mismo que pasa con los caminos rurales, con los intendentes… lo que aportan los productores por la tasa vial termina no sé dónde termina”, decía.

Armando Zavala, durante la última edición de Agroactiva, donde fue homenajeado.

Al reflexionar sobre el homenaje rendido por sus pares, Zavala sintetizó su vida de entrega con palabras que quedan marcadas en la memoria colectiva del sector.

“Es un mimo enorme que no me imaginaba, porque siempre trabajé sin esperar agradecimiento. Lo único que esperaba era que, si salvábamos el campo de alguien, ese productor luego viniera a ayudarme a salvar el de otro. Ver de nuevo a gente de Mujeres en Lucha y a productores de 2008 organizados fue muy emocionante”.

La comunidad abopense, aún conmocionada, envía las condolencias a toda su familia. Que descanse en paz.

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