Papelón legislativo: aprobaron el desvío de fondos rurales y buscaron lavar culpas por ventanilla
La Legislatura aprobó sobre tablas una ley que permite a los intendentes desviar fondos de los caminos rurales para obras hídricas. Ante el furibundo rechazo de CARBAP y la Sociedad Rural, un grupo de diputados protagonizó un papelón legislativo: al no haber votado en contra en el recinto, presentaron una nota por ventanilla para intentar lavar culpas y registrar su rechazo de forma tardía.
La amenaza climática del “Superniño” terminó destapando una caja de Pandora en la Legislatura, donde una ley de auxilio a los intendentes desató un vendaval de furia ruralista, críticas al gobierno de Javier Milei y, sobre todo, una insólita pirueta política de un sector de la oposición que intentó salvar la ropa cuando la tormenta ya los había empapado.
Por amplia mayoría, y gracias a los dos tercios que habilitaron el tratamiento sobre tablas (sin debate previo en comisiones), la Cámara de Diputados convirtio en ley un proyecto del senador Sergio Vargas ( Union y Libertad) que autoriza a los 135 municipios a utilizar hasta el 100% de los fondos coparticipados del Impuesto Inmobiliario Rural para financiar obras hídricas por 180 días. Es decir: la plata que por ley debe ir a tapar pozos y mantener los caminos rurales para sacar la producción, ahora podrá usarse para evitar que se inunden los cascos urbanos.
La jugada encendió la mecha en el campo. Desde CARBAP, liderada por Pablo Ginestet, salieron con los tapones de punta y expusieron la letargia legislativa que venimos contando: “Cuando hay que resolver, no sesionan; cuando hay que sacarle fondos al campo, sí”. La entidad fue tajante al señalar que resulta “inadmisible” desfinanciar una infraestructura esencial en estado crítico para emparchar otra.
EL PAPELÓN POR VENTANILLA: LA MARCHA ATRÁS DE LA OPOSICIÓN
El rugido de las entidades agropecuarias hizo temblar los despachos del anexo de la Cámara de Diputados. Fue allí donde quedó al desnudo el pánico escénico de un grupo de legisladores que dicen defender los intereses del campo, pero que a la hora de los bifes en el recinto se quedaron mudos o distraídos.

Los diputados de UCR-CAMBIO FEDERAL, Diego Garciarena, Silvina Vaccarezza, Claudio Civale y Luciano Bugallo, del la Coalición Cívica, protagonizaron una maniobra que en la rosca parlamentaria se notó, al menos, rara. Al advertir el costo político del comunicado de CARBAP y los chispazos con sus bases, se dieron cuenta de que no habían dejado asentado su rechazo durante la sesión. ¿La solución? Según pudo saber INFOCIELO, salieron corriendo a presentar una nota formal ante la Secretaría Legislativa pidiendo que se registre su voto negativo al proyecto, un trámite burocrático post mortem para intentar limpiar su legajo ante los ruralistas, algo que debieron haber hecho a viva voz y pidiendo la palabra en el recinto, pero no lo hicieron. Es más, cuando Garciarena tuvo su oportunidad de hablar sobre el cambio en el reparto de fondos para municipios, se fue al baño y el presidente de la Cámara, Alejandro Dichiara, tuvo que cambiar el orden de oradores.
CRÍTICAS A MILEI Y LA FUGA LIBERTARIA
El debate en el recinto no solo expuso las contradicciones de los “defensores del campo”. También sirvió de escenario para que el peronismo arrinconara al Gobierno Nacional por la parálisis de la obra pública. El encargado de empuñar la lanza fue el diputado y exintendente de Daireaux, Alejandro Acerbo (Fuerza Patria).
El legislador justificó el “manotazo” a los fondos rurales argumentando que la Nación subejecuta de manera escandalosa el Fondo Hídrico de Infraestructura, alimentado por el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). “El impuesto aumentó un 1265% desde el 2023. De 375.000 millones recaudados, ejecutaron apenas 100.000 millones. La plata fue a Letras del Tesoro en lugar de ir a las obras. No aplicarlo al objeto por el cual fue creado es un delito”, disparó Acerbo.
La dura acusación exigía, por lógica parlamentaria, una defensa acérrima de la bancada libertaria. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario: en el momento más caliente del discurso peronista, el jefe del bloque libertario, Juanes Osaba, se levantó de su banca y se esfumó del recinto. Ningún legislador del espacio tomó la palabra para defender la motosierra de Milei, dejando que el oficialismo provincial se llevara la ley, el discurso y el control de la escena.
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