Casi la mitad del maíz tardío sigue en pie y crece la preocupación por su calidad
La campaña agrícola atraviesa un momento de alta incertidumbre en la región núcleo. Las condiciones meteorológicas que dominaron julio dejaron un saldo complejo: el avance de la cosecha de maíz tardío quedó prácticamente paralizado y el trigo, aunque presenta un buen estado general, evolucionó con un adelantamiento fenológico que genera inquietud entre técnicos y productores. Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, aún resta recolectar el 47% del maíz tardío, equivalente a unas 150.000 hectáreas, debido a la persistencia de la humedad durante todo julio. En varias zonas ya aparecen los primeros problemas de calidad, con sorgos brotados y el temor de que ocurra lo mismo en los lotes de maíz. «Hoy nuestra gran preocupación pasa por la cosecha del maíz tardío. Ya estamos viendo lotes de sorgo brotados. Nadie quiere ir a ver cómo están los maíces«, advirtieron técnicos de Alvear.
Un trigo adelantado
En el caso del trigo, las altas temperaturas aceleraron el desarrollo del cultivo. En distintas localidades ya se observan lotes próximos al encañado, una etapa que normalmente comienza recién después de mediados de agosto. Los especialistas consideran que este adelanto podría tener efectos sobre el potencial productivo si persisten las condiciones actuales. El cultivo recibió entre 20% y 40% menos radiación solar que durante igual período del año pasado, mientras que las temperaturas fueron 7% superiores, reduciendo el cociente fototermal, un indicador clave para el crecimiento del trigo. Pese a ello, el panorama productivo todavía no está definido. Los técnicos destacan que el trigo mantiene un buen desarrollo vegetativo y que un período con mayor radiación y temperaturas moderadas durante las próximas semanas podría compensar parte de las limitaciones actuales.

Los técnicos destacan que el trigo mantiene un buen desarrollo vegetativo y que un período con mayor radiación y temperaturas moderadas durante las próximas semanas podría compensar parte de las limitaciones actuales.
Crece el riesgo de enfermedades
La principal preocupación sanitaria es que la combinación de humedad y temperaturas templadas favorezca la aparición de enfermedades fúngicas y bacterianas. En Pergamino ya se registran manchas de tizón bacteriano, mientras que en distintas zonas advierten que, si las condiciones continúan, podrían incrementarse los problemas de hongos e incluso aparecer fusariosis durante etapas más avanzadas del cultivo.
Las perspectivas climáticas ofrecen cierto alivio. El informe prevé que entre el 6 y el 12 de agosto se consolide un cambio en el patrón meteorológico, con ingreso de aire frío, rotación del viento al sur, estabilidad y regreso del sol. Las temperaturas máximas oscilarán entre 10 y 14 °C, mientras que para el lunes 10 de agosto se esperan heladas con mínimas de entre -2 y -4 °C, condiciones consideradas favorables tanto para avanzar con la cosecha de maíz como para reducir la presión de enfermedades sobre el trigo. De concretarse ese escenario, el campo podría recuperar el ritmo de cosecha y dar un respiro a una campaña que, hasta el momento, quedó marcada por un invierno atípicamente cálido, húmedo y con escasa insolación.


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