“Sentí que estaba pisando nuestro suelo”: Candela Cerrone y su emotiva victoria en Malvinas
La atleta argentina, oriunda de Berisso, Candela Cerrone logró un triunfo histórico al imponerse en la Stanley Marathon, disputada en Puerto Argentino, en las Islas Malvinas, una de las competencias más exigentes del mundo por sus condiciones climáticas y geográficas. Sin embargo, para la corredora, el significado del logro trascendió lo deportivo: su victoria estuvo marcada por un fuerte gesto simbólico al dedicarla a los excombatientes y caídos en la guerra de 1982.
En diálogo con Infocielo, Cerrone recordó con emoción el momento en que cruzó la meta tras completar los 42 kilómetros. “Sentí libertad. Sentí libertad al cruzar la meta. Sentí todo el tiempo que estaba pisando nuestro suelo”, expresó. Según relató, pese a que el paisaje y la arquitectura del lugar tienen una fuerte impronta británica, nunca dejó de sentir que corría en territorio argentino.
La jornada tuvo además varios elementos que potenciaron la carga emotiva. La competencia coincidió con el Día Internacional de la Mujer y Cerrone fue la única argentina que disputó la prueba completa de 42 kilómetros, mientras que otras dos compatriotas participaron en postas. A eso se sumó una situación particular: “No nos dejan participar con remeras ni insignias argentinas. Y el cielo se despejó como nunca. Había un cielo celeste con unas nubecitas blancas y un sol radiante. Sentí que la bandera y los colores los tenía en el cielo acompañándome”, relató.
Con ese contexto, la corrida explicó que su objetivo cambió durante la preparación previa. Si bien comenzó el entrenamiento con la intención de participar y disfrutar de la experiencia, la imposibilidad de llevar los colores argentinos en la vestimenta la despertó una motivación adicional. “Cuando pasó esto de que no podíamos correr con nuestros colores, me despertó la necesidad de ganarla”, afirmó.
Preparación y detalles de la competencia
La preparación para la maratón se extendió durante cuatro meses y tuvo también sus propias dificultades. Cerrone explicó que debió entrenar en pleno verano en Pinamar, donde vive, en plena temporada turística. “Fue muy difícil por el clima, porque entrenábamos con muchísimo calor y había que madrugar mucho. Además, después cada uno tenía que irse a trabajar”, señaló. En ese proceso contó con el acompañamiento permanente de Alexis Casco, alumno y compañero de entrenamiento, con quien intentó recrear condiciones similares a las del circuito: rutas con viento, lomas y terrenos variados. Aun así, reconoció que nada podía reproducir la dureza del escenario en las islas.
La Stanley Marathon es considerada una de las carreras más complejas del calendario internacional por la fuerza del viento, el terreno irregular y la altimetría del circuito. A eso se sumó un contexto particular: apenas 60 corredores de distintas nacionalidades participaron de la competencia. “Yo creo que nunca corrí un maratón con tan pocas personas”, comentó Cerrone.
En la clasificación general, la argentina finalizó en el cuarto lugar absoluto, solo detrás de tres soldados británicos que corrían en formación. “Me alentaron durante todo el recorrido y me recibieron debajo del arco cuando llegué para felicitarme y sacarse una foto conmigo”, contó, al describir el clima que se vivió durante la prueba.
El desenlace de la carrera también dejó una imagen que rápidamente se viralizó en redes sociales. A 200 metros de la llegada, cuando le avisaron que ya estaba cerca de la meta, la emoción terminó por desbordarla. “Yo no recordé haber hablado hasta que vi el video. Evidentemente me salió de lo más profundo. Lo único que sí recuerdo es haber gritado ‘Argentina’ cuando crucé el arco, con mucho respeto, pero con la necesidad de decirlo”, explicó.
Una experiencia que trasciende el deporte
En términos deportivos, Cerrone completó el recorrido en 3 horas y 15 minutos, aproximadamente 15 minutos por encima de su marca habitual, un margen que los propios organizadores consideran normal debido a las condiciones del circuito. Detrás de ella llegaron una corredora inglesa y otra estadounidense.
Más allá de la competencia, la experiencia en las islas también tuvo un fuerte componente emocional. Al día siguiente de la carrera, Cerrone visitó el Cementerio de Darwin, donde descansan los soldados argentinos caídos en la guerra de 1982. “Lo primero que hicimos con el grupo de argentinos fue ir a ver a nuestros caídos y también recorrer puntos de batalla y trincheras”, contó.
La atleta destacó que decidió visibilizar su participación no por una cuestión personal, sino por el significado colectivo que tiene correr allí para un deportista argentino. “Creo que valía la pena visibilizar esto, no por una cuestión de ego, sino para que se recuerden las islas, para que se tenga memoria y para que las nuevas generaciones pregunten qué pasó”, señaló.
El viaje hacia el archipiélago también implicó un recorrido complejo. Cerrone explicó que debió realizar tres vuelos para llegar: desde Buenos Aires a Santiago de Chile, luego a Punta Arenas y finalmente a las islas, donde solo hay un vuelo semanal. La invitación y la logística estuvieron a cargo de Marcelo De Bernardis, quien la convocó a participar de la competencia.
Durante el viaje conoció al resto del grupo argentino, integrado por una docena de participantes que viajaron para competir y acompañarla. “Nos conocimos en el avión y fueron parte de los que filmaron y me ayudaron durante estos días”, relató.
Cerrone, profesora de educación física y corredora de maratones en distintos puntos del país, espera que su participación motive a más argentinos a sumarse en el futuro. “Me encantaría el año que viene ver el triple de argentinos corriendo aquí”, concluyó. “Para nosotros no es solo una maratón: venir a correr acá tiene otro significado”.
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