Familias endeudadas: La mora por fuera de los bancos ya duplica a la del sistema tradicional

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

La mora de las familias argentinas alcanzó el 13% del sistema financiero total y mostró un fuerte contraste entre segmentos: mientras en los bancos se ubicó en 8,8%, en entidades no financieras trepó al 24,6% hacia fines de 2025, según datos oficiales del Banco Central analizados por el Banco Provincia.

El fenómeno se da en un contexto en el que el crédito funcionó como amortiguador de la caída del consumo durante 2024 y 2025. En medio de la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro del empleo, el financiamiento —tanto bancario como extra bancario— operó como ingreso complementario para millones de hogares.

Sin embargo, el puente financiero empieza a mostrar fisuras. La aceleración de la irregularidad de cartera sugiere que una parte creciente de los ingresos ya no se destina a consumo sino a cubrir compromisos previos, lo que podría profundizar la reducción de la demanda interna en 2026.

El dato es contundente: más de 20,5 millones de personas —equivalentes al 60% de la población adulta— tienen algún tipo de financiamiento. Son casi dos millones más que un año atrás. Pero el crecimiento no fue homogéneo: mientras cayó el número de personas endeudadas solo con bancos, aumentaron con fuerza quienes recurrieron exclusivamente a fintech, tarjetas de supermercados y otras entidades no bancarias, así como quienes combinan ambos canales.

Más deuda y mayor riesgo fuera del sistema bancario

El informe muestra que la mora en entidades no financieras prácticamente triplica la observada en bancos tradicionales. Las menores exigencias de acceso y las tasas más elevadas explican parte del fenómeno, en un segmento que ganó peso en los últimos dos años.

La expansión del crédito no bancario permitió sostener niveles de consumo en el corto plazo, pero elevó la exposición de los hogares a esquemas de financiamiento más costosos y con mayor vulnerabilidad ante cualquier deterioro de ingresos.

El financiamiento promedio de las familias pasó de representar 1,5 salarios formales a 2,5 salarios en apenas un año. En términos prácticos, los hogares sumaron deuda equivalente a un salario adicional para sostener su nivel de gasto.

Cuando la mora se mide por cantidad de personas en lugar de por volumen de dinero, el indicador salta del 13% al 24%. En otras palabras, casi uno de cada cuatro deudores tiene problemas para pagar. El deterioro no se explica principalmente por nuevos ingresantes al sistema, sino por hogares que ya estaban endeudados y vieron erosionada su capacidad de pago.

Infocielo

 

De cara a 2026, el informe del BAPRO advierte que el margen para volver a impulsar la actividad mediante expansión del crédito es más acotado. Con más deudores, mayor carga financiera y niveles de mora elevados, la sostenibilidad del consumo dependerá, en última instancia, de una recuperación genuina del salario real.

Deja un comentario