Residuos veterinarios: advierten por el uso racional de medicamentos contra la garrapata
El médico veterinario Gerardo Leotta, investigador del CONICET y asesor de Consorcio de Carnes ABC, destacó el rol del profesional en los planes sanitarios y pidió extremar los controles sobre el uso de medicamentos veterinarios, especialmente en el NEA, donde la garrapata representa uno de los principales desafíos sanitarios.
La presencia de residuos de medicamentos veterinarios en carne vacuna volvió a ocupar un lugar central en la agenda ganadera, especialmente a partir de las exigencias de los mercados internacionales.
En diálogo con Valor Agro, Leotta remarcó la necesidad de realizar un uso racional de las herramientas sanitarias y de fortalecer el rol del profesional veterinario dentro de los establecimientos.
Leotta explicó que el tema cobró mayor relevancia por la presión de China, principal comprador de carne vacuna para varios países del Mercosur, luego de la suspensión de plantas de Brasil, Uruguay y Argentina por distintos incumplimientos vinculados a residuos.
“Un plan sanitario no puede ser improvisado, tiene que tener a un médico veterinario atrás”, sostuvo.
En ese sentido, comparó el manejo de medicamentos veterinarios con la problemática de la automedicación en humanos. Señaló que cuando el productor, propietario o encargado no es veterinario debe consultar al profesional para definir qué producto utilizar, en qué dosis y bajo qué condiciones.
Resistencia: una amenaza para las herramientas sanitarias
El especialista advirtió que el uso incorrecto de los medicamentos no solamente puede generar residuos en la carne, sino también resistencia a los tratamientos.
Como ejemplo, mencionó los antibióticos: utilizarlos cuando no son necesarios o aplicar dosis incorrectas puede favorecer la aparición de bacterias resistentes. Una situación similar ocurre con los antiparasitarios y, particularmente, con los tratamientos contra la garrapata, un problema de gran impacto en el Litoral y el NEA.
Si se aplica mal un tratamiento antiparasitario, puede generar resistencia en las garrapatas”, explicó.
Para Leotta, los medicamentos veterinarios constituyen una herramienta fundamental para mantener la salud del rodeo, por lo que el objetivo debe ser proteger su eficacia mediante un uso racional.
China y el concepto de tolerancia cero
El veterinario también explicó que los límites máximos de residuos no son iguales para todos los mercados. Mientras algunas sustancias tienen límites establecidos, determinados destinos son mucho más restrictivos y pueden aplicar criterios cercanos a la tolerancia cero.
Como ejemplo, mencionó el imidocarb, utilizado para el tratamiento de la tristeza bovina transmitida por garrapatas. Dependiendo del producto utilizado, el período de retiro puede extenderse entre 60 y 220 días.
“En el caso de China, la tolerancia es cero o no tienen un límite establecido, entonces van por la tolerancia cero”, señaló.
Leotta recordó además un antecedente con Rusia, cuando ese mercado aplicó un criterio de tolerancia cero para determinadas sustancias que sí tenían límites máximos aceptados en Argentina y bajo estándares internacionales.
“Si se detecta un valor aceptable para Argentina, pero no aceptable para Rusia, Rusia castiga”, explicó.
Registrar y demostrar que se hacen bien las cosas
Frente a este escenario, Leotta puso especial énfasis en la importancia de la trazabilidad de los tratamientos veterinarios.
Recomendó a los productores seguir rigurosamente las indicaciones del veterinario, registrar cada tratamiento y completar correctamente el libro de tratamientos obligatorio.
“Hoy día, si bien es importante hacer las cosas bien, es aún más importante demostrar que se hacen bien”, afirmó.
El registro permite reconstruir qué producto recibió cada animal, en qué dosis y cuándo fue aplicado, una información clave ante cualquier desvío o detección de residuos.
Por último, remarcó tres aspectos fundamentales para el manejo sanitario: respetar las dosis, cumplir correctamente las aplicaciones y respetar estrictamente el período de retiro indicado por el fabricante antes de enviar los animales a faena.
“Los medicamentos son una herramienta para la salud del rodeo. No se deben perder, se deben proteger”, concluyó.
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