A TODO TRIGO 2026, donde la incertidumbre se transforma en decisiones

Con perfiles hídricos recargados y un escenario climático favorable, la próxima campaña de trigo se perfila con gran potencial productivo. Pero el fuerte aumento de los costos obliga a tomar decisiones estratégicas. ¿Cuáles? Las respuestas estarán en el Congreso A Todo Trigo 2026.

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En un escenario que combina señales climáticas alentadoras con tensiones económicas crecientes, el cultivo de trigo vuelve a ubicarse en el centro de las decisiones productivas. Según el análisis de especialistas, las condiciones agroclimáticas para la campaña 2026 son altamente favorables, con perfiles de suelo bien recargados y un pronóstico asociado a un evento Niño que anticipa buenas precipitaciones. 

“Desde el punto de vista ambiental, todo indica que puede ser un año muy bueno, incluso similar al anterior, que fue récord”, explica Daniel Miralles, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y coordinador técnico del Congreso A Todo Trigo, que se llevará a cabo el 14 y 15 de mayo en el Sheraton de Mar del Plata, organizado por la Federación de Acopiadores. 

Sin embargo, el frente económico presenta desafíos significativos. El fuerte incremento en el precio de los fertilizantes, que prácticamente duplicaron su valor en el último tiempo, impacta de lleno en la ecuación productiva. Actualmente, el productor enfrenta inversiones cercanas a los 1.500 dólares por hectárea en sistemas como trigo/soja de segunda, con márgenes ajustados. 

En este contexto, la decisión de sembrar trigo no puede analizarse de manera aislada. “El productor tiene que mirar el sistema completo: la rotación, el aporte de los cultivos de invierno a la estructura y fertilidad de los suelos, la generación de ingresos en momentos clave del año como son los meses de diciembre y enero. Ahí es donde el trigo sigue teniendo un rol estratégico”, señala Miralles. 

Además, emergen nuevas oportunidades productivas. Los cultivos energéticos como colza, carinata y camelina ganan protagonismo, con márgenes netos muchas veces superiores a los cereales invernales y un fuerte potencial vinculado a la demanda global de biocombustibles de alta calidad. “La Argentina solo ocupa unas 35.000 hectáreas con estos cultivos mientras que, por ejemplo, Uruguay siembra unas 360.000 hectáreas principalmente de colza”, acota el especialista de FAUBA-CONICET.

Frente a este escenario desafiante, el Congreso A Todo Trigo 2026 se presenta como un espacio clave para transformar la incertidumbre en decisiones. “El gran eje va a ser cómo mejorar la eficiencia en el uso de los insumos en un contexto de números tan finos”, destaca Miralles. 

Para responder a esto, el encuentro reunirá a especialistas, técnicos y productores para abordar los temas que hoy definen el negocio: las estrategias para maximizar la eficiencia productiva, las nuevas alternativas como son los cultivos energéticos, el manejo del trigo y la cebada en escenarios de alta exigencia, los debates sobre sustentabilidad y ley de suelos y, como plus, se abordará la percepción que la sociedad tiene sobre la producción agropecuaria. Serán más de 60 oradores en tres salas simultáneas analizando estrategias productivas y económicas con la convicción de que, en un año como éste en el que la información se convierte en la herramienta más valiosa, A Todo Trigo 2026 no es solo un congreso, es el lugar donde ir a encontrar respuestas.

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