El Diario La Nación se hizo eco de la intensa lluvia que se vivió el el 20 de marzo: retrasa la cosecha y reaviva el fantasma en el oeste bonaerense de otra inundación

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En la antesala de la cosecha gruesa, y con el recuerdo fresco de la crisis hídrica del año pasado, productores de los partidos bonaerenses de 9 de Julio y Carlos Casares volvieron a encender las alertas tras un evento de lluvias intensas que dejó registros de hasta 170 milímetros en poco más de un día. La magnitud del fenómeno, concentrado en pocas horas, generó sorpresa y preocupación por el impacto en los caminos rurales y el desarrollo de la campaña.

Entre el viernes y el sábado al mediodía, las precipitaciones alcanzaron hasta 170 milímetros en distintas zonas de ambos distritos, en un contexto productivo ya condicionado por una siembra tardía y una menor superficie implantada.

Los registros relevados por la Sociedad Rural de 9 de Julio muestran la magnitud del evento, con picos que superaron ampliamente los 160 milímetros en distintos puntos del partido. Entre los valores más altos se destacaron en la zona de French, con 164 mm; en Patricios, en varios establecimientos se superó los 160 mm. También sobresalieron Los Pajonales, en Cambaceres, 156 mm; y en el paraje El Jabalí, 155 mm. Incluso zonas con menor acumulado, como Dudignac (140 mm) o Norumbega (entre 102 y 160 mm según el punto), reflejan un evento generalizado que golpeó con fuerza sobre una red vial ya deteriorada.

Camino rural en Cuartel 2, partido de 9 de Julio en el limite con Bragado

En Carlos Casares, en tanto, los datos también evidencian acumulados muy elevados en cortos períodos. Ordoqui y Cadret encabezaron los registros con 175 mm, seguidos por Bellocq con 157 mm y Hortensia con 148 mm. Otras localidades como Centenario (140 mm) y Arias (130 mm) también superaron con holgura los promedios habituales para esta época. El patrón común fue la concentración de agua en pocas horas, un factor que explica el rápido deterioro de los caminos rurales y la preocupación por el impacto en la cosecha.

El presidente de la Sociedad Rural de 9 de Julio, Hugo Enríquez, describió a LA NACION la intensidad del evento: “Hubo zonas en las que llovieron hasta 170 milímetros. Fue tremendo, arrancó el viernes a la mañana hasta el sábado antes del mediodía″.

El dirigente puso el foco en uno de los principales problemas estructurales: la red vial rural. “El problema está en los caminos rurales, los caminos que estaban reparados los soportaron bien, los problemas son una gran mayoría de caminos que están sin reparar, que son secundarios, terciarios y algunos primarios también”, explicó.

Camino real El Tejar a Ruta provincial 65

Según detalló, el estado previo de la infraestructura agravó la situación tras las lluvias. “La verdad es que en esos caminos que ya estaban rotos, con estas lluvias va a ser imposible de vuelta transitar”, afirmó.

El impacto llega en un momento clave de la campaña, ya retrasada. “La cosecha está atrasada por la inundación que sufrimos, se sembró muy tarde acá. Ya estamos prácticamente entre 25 y 30 días atrasados con la cosecha de girasol y maíz”. En soja, el corrimiento también es evidente: “Vamos a arrancar a mitad de abril cuando siempre comenzábamos para el 25 de marzo”, indicó.

La preocupación crece ante la posibilidad de nuevas precipitaciones. “Si esto queda acá complica un poco, pero si sigue lloviendo ahí sí se va a complejizar mucho más”, advirtió.

El productor remarcó que el escenario actual es incluso más frágil que el del año pasado. “Vamos a empezar una campaña de arranque con los caminos complicados”, dijo, y recordó que tras la última cosecha “todos se tornaron intransitables”.

En ese sentido, describió una red vial que aún no logró recuperarse: “Ningún camino terciario se arregló, tampoco la gran mayoría de los secundarios se recuperaron y quedaron algunos primarios sin recomponer”.

A este escenario se suma una fuerte caída en el área sembrada. “Se sembró un 55% menos que el área promedio”, indicó, con extremos que van desde productores que alcanzaron el 75% de la superficie hasta otros que apenas lograron un 30%.

En números absolutos, el impacto es significativo: “Hoy solo están sembradas unas 140.000 hectáreas cuando en realidad siempre siembran alrededor de 250.000”, detalló.

Camino Rural en Cuartel 8, entre Quiroga y Neild

El efecto económico, advirtió, será amplio. “La campaña va a ser complicada, es más económicamente va a ser mala porque nos van a faltar un montón de hectáreas”, sostuvo, con consecuencias que alcanzan a contratistas, transporte y toda la cadena productiva.

En paralelo, en Carlos Casares, la presidenta de la Sociedad Rural local, Erica Moro, coincidió en el diagnóstico y destacó el carácter concentrado de las lluvias: “Llovieron hasta 170 mm en todo el partido y fue todo junto en poco tiempo”.

La dirigente explicó que el fenómeno se dio en pocas horas. “Empezó el viernes al mediodía y recién paró el sábado a la mañana. En un corto plazo recibimos más de 100 milímetros, es muchísimo”, relató.

Si bien venían de una mejora tras la sequía estival, el nuevo escenario genera inquietud. “Nos hace pensar o recordar que el año pasado a esta altura del año empezaron las lluvias y sufrimos la inundación histórica”, señaló.

En ese marco, evitó anticipar un desenlace similar, pero subrayó la fragilidad del sistema: “No estoy queriendo decir que con estas lluvias vamos a volver al mismo panorama, pero la verdad que la situación es sensible”. El principal cuello de botella vuelve a ser la logística. “Los caminos al no estar 100% en buen estado, este tipo de lluvias complica todo”, explicó.

Además, la campaña aún no entró en etapa de recolección. “Aún no hay cosechado casi nada porque se hizo todo siembra tardía”, indicó, con cultivos todavía en pie.

Camino rural de Patricios a El Sauce, cuartel 3 – 9 de Julio

Frente a este panorama, los productores ya evalúan alternativas como el uso de caminos vecinales o pasos por campos linderos para poder sacar la producción, una práctica que se repitió el año pasado.

Desde el punto de vista técnico, Cristian Russo, jefe de Estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), destacó la magnitud del cambio hídrico. “El impacto en muchas zonas de la región núcleo con prácticamente más de 100 milímetros es un cambio realmente muy grande”, afirmó. Sin embargo, pidió cautela para medir consecuencias. “Vamos a estar viendo en los próximos días cuál es el impacto”, indicó.

El especialista consideró que podría haber efectos positivos en algunos cultivos, pero también riesgos. “Pensamos que puede sumarle a la soja de segunda, pero tememos los efectos sobre la cosecha de maíz”, advirtió.

Además, alertó sobre un posible cambio en el patrón climático de corto plazo. “Hay pronóstico de lluvia para viernes y sábado y se puede volver un problema para la cosecha”, dijo.

En este contexto, Enríquez se mostró preocupado. “Esperamos y rezamos para que no siga lloviendo, porque sino va a volverse aún más complicado que el año pasado”, advirtió y alertó que el riesgo es enfrentar una campaña más ajustada, con menor superficie sembrada y con serias dificultades logísticas desde el inicio de la cosecha.

Con lluvias que ya superan ampliamente la media mensual en algunas zonas del centro-oeste bonaerense, el temor a repetir el escenario del año pasado vuelve a instalarse entre los productores. Por ahora, la expectativa está puesta en que el clima dé una tregua y permita evitar un nuevo capítulo de complicaciones en plena cosecha.

Fuente texto: La Nacion Campo / Imágenes: gentileza de productores rurales

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