“El agro tiene que tener voz en agendas más amplias, de causas comunes”

El analista de comunicación, Damián Fernández Pedemonte, analiza cómo el sector agro construye su propio relato y qué estrategias puede emplear para mejorar el diálogo con la sociedad.

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Vicentin, rotura de silos bolsas, incendios en delta del Paraná, producción de cerdos, veganismo, agroquimicos, son algunos de los temas que circulan por las redes sociales y que tienen en la mira a un sector que desde hace tiempo es objeto de repudio para una parte de la sociedad: el agro.

Según el Dr. Damián Fernández Pedemonte, director de la Escuela de Posgrados de Comunicación de la Universidad Austral, para analizar la situación comunicacional entre el campo y la ciudad primero hay que tener en cuenta dos contextos o temporalidades.

Uno que viene hace más tiempo, que es la dificultad que está teniendo el agro en los últimos diez años de gestionar su imagen, de la gente no vinculada con el agro. “Al no tener un plan común ha cedido su representación social en manos de los políticos fundamentalmente, y de los medios de comunicación”, expresó el especialista.

A esa situación hay que agregarle que cambió completamente el sistema de medios y si antes era difícil tener una comunicación mediática más o menos unificada para el sector, hoy es mucho más difícil eso porque no hay ninguna posibilidad de control. “Las voces son múltiples. Las redes sociales opinan y con sus propios algoritmos van armando comunidades que quedan de un lado y del otro de la grieta. La crisis comunicacional puede surgir de cualquier lado”, continuó explicando.

Un segundo contexto es el actual, con el gobierno kirchnerista donde se activa nuevamente la famosa “grieta”  y el recuerdo que tiene el sector de lo que el 2008. “Todos estos temas están generando una polarización en las redes sociales. Yo no creo que estos temas correspondan a una estrategia coordinada de comunicación ´antiagro´, pero de hecho cada una de estas agendas lo que hace es poner una parte de las redes defendiendo al agro y otra atacando”.

La agenda del conflicto

El tema Vicentin refleja claramente la polarización: “Fue presentado primero por el gobierno no como expropiación sino como un “rescate”, primero con un decreto de intervención, después mandando el proyecto al Congreso. Eso fue interpretado por la mayor parte de la población como un avance del Estado, entonces la pelea era la defensa de la propiedad privada, de la producción”.

Otra situación similar está pasando con los ataques a los silobolsas. “Por un lado, el gobierno hace un esfuerzo por considerarlo un problema del sector, no privado, en cambio el agro denuncia algo intencional. Por su parte. el ministro de Agricultura insinuó la posibilidad de que gente vinculada al gobierno anterior podría estar detrás del ataque para vincular al actual. Se vuelve a reproducir la grieta, kirchnerismo vs agro”, detalló el analista de medios.

Con respecto a los incendios en el delta del Paraná, tema de esta semana, también se plantea en dos extremos. “Algunos lo ven como inoperancia del Estado para controlar la actividad ganadera, otros que son incendios provocados por los que no quieren se usen las islas para la ganadería, un ataque al agro o el agro el que está del lado de los que lo ocasionan”, continuó explicando Fernández Pedemonte.

Según cuenta el especialista, la opinión pública está especialmente sensible con todos los temas que tienen que ver con estas nuevas agendas que le afectan cada vez más al agro y que circulan sobre todo en las redes sociales: toda la agenda medio ambiental que incluye el tema de los agroquímicos, humedales, suelos o la cuestión de los animales, veganismo que tiene como blanco principal a la ganadería.

Construir el mensaje

Uno de los problemas que advierte el especialista es que el agro no articuló su propio relato para conversar con las agendas: “No piensa en un storytelling común para el sector, que vincule al agro desde otro lado”.

Con respecto al tema de la producción de alimentos, que también fue uno de los aspectos que tomó el gobierno con respecto a Vicentin, el especialista explicó que “es evidente que el agro es el principal actor en la disponibilidad de alimentos para los argentinos, y más en contexto de pandemia, pero nadie lo está diciendo o defendiendo de una manera comprensible para la sociedad”.

Otro ejemplo es el negocio de la ganadería, que va a tener que repensarse si cambia la dieta de la población. “Esto es algo que urge, porque aunque haya períodos de bonanza, esas agendas crecen en todo el mundo y afectan también el negocio. No hay un ámbito donde se pueda pensar esto estratégicamente, que tenga cierta independencia también, que no sea siempre la defensa de una empresa o una cadena de valor sino en un sentido más amplio, continuó diciendo.

“Si hubiera un storytelling compartido, como sucede en otros sectores, cada uno de los productores sería como un vocero de su propia comunidad. Hoy no existe acuerdo ni siquiera sobre un mensaje común y no hay conciencia de la necesidad de comunicar”, enfatizó.

Ampliar la agenda: sumarse a las causas comunes

La larga rivalidad del agro con otros sectores proviene de haber hablado siempre hacia adentro. “El agro se ha esforzado por contener a los distintos eslabones de la cadena de producción más que hablarle a la sociedad, a la ciudad. Cuando puede enganchar con una agenda más amplia, que no se percibe como una defensa sectorial, egoísta, endogámica del campo que se está viendo siempre a sí mismo, hay una reacción del conjunto de la sociedad”, explicó el analista.

“Eso sucedió con el banderazo. No fue la defensa de una empresa en particular o de un sector sino que se vinculó con una agenda donde la gran parte de la población empezó a ver el riesgo de que el Estado avanzara sobre el sector privado y libertades”, detalló y dio otro ejemplo: “Algo parecido podría pasar con el  tema silobolsas, eso engancha con la agenda inseguridad, que está creciendo impresionantemente sobre todo en la provincia de Buenos Aires”.

“El agro tiene que manifestarse en causas que son más amplias, que son comunes a gran parte de la sociedad”, enfatizó el especialista.

Vincularse con otros actores

Tal como explica el analista, si bien el agro tiene una gran capacidad de tender puentes, de red y articulación al interior del sistema, tiene dificultades para comunicarse con el exterior. “No alcanza con ese relacionamiento, hace falta además una exposición pública. Generalmente, en todas estas situaciones la voz que sale es justamente la que tiene para el mundo agro la peor imagen: la Sociedad Rural Argentina. Eso acrecienta el prejuicio”.

“Yo creo que hay momentos en los que el sector piensa y se sensibiliza con la comunicación con la sociedad y después se relaja. Esta situación tiene que llamar de vuelta a la necesidad de tender más puentes. Esos puentes ya no son simplemente tener una buena relación con los medios o tener periodistas amigos, hay que entender los distintos grupos de interés en los que se encuentran los científicos no agro”.

El especialista destaca que muchas veces en conflictos que afectan al medio ambiente puede suceder que algunos investigadores del CONICET se pongan en contra del agro porque los ponen del lado de los que están desprotegiendo el medioambiente. “Pensar la comunicación estratégica del sector es pensar en esas agendas nuevas y pensar en quiénes son las que impulsan y cómo se vincula el agro con cada uno de estos actores”.

Profesionalizar la comunicación

Tal como explica Fernández Pedemonte, en una cultura que tiene cada vez mayor sensibilidad hacia lo que es riesgo, hay que prestarle muchísima atención a las agendas: “No alcanza con una defensa técnica de las mejores prácticas o de los efectos que tienen los agroquímicos sobre las personas porque eso no llega, hay que desarrollar un modo de decir que sea más relevante y más comprensible para la gente no agro”.

Llevar a cabo eso requiere de mucha profesionalización y lo que hay que conseguir es una plataforma donde hacerlo: “Quizás es muy difícil hacerlo a nivel país y hay que empezar haciéndolo por cadenas de valor, como la leche, cerdos o por regiones y luego ir uniendo. La principal dificultad a nivel comunicacional la tienen las entidades que representan al agro, más que las empresas”,

A su vez, detalló que hoy no tiene tanto poder de fuego un medio: “Puede haber un influencer en las redes que tiene la capacidad de instalar un tema o introducir una crisis».

Prejuicios y licencia social

Por último, Fernández Pedemonte explicó que un paso muy importante para mejorar la comunicación es tomarse muy en serio las agendas y los prejuicios, de dónde proceden, sino surgen acciones que no hacen más que profundizar la grieta. “Post covid todo eso se va a acrecentar, que es todo lo que tiene que ver con lo medioambiental”.

Hace dos años, desde la Universidad Austral, con ayuda de algunas entidades, elaboraron un trabajo sobre la percepción de jóvenes urbanos, donde se pudo ver que muchos de los prejuicios se deben a la desinformación. “Cuando uno le pregunta a los jóvenes cuáles son los valores de Argentina, los primeros que dicen tienen que ver con el agro, pero a la vez ignoran otros aspectos, como la adopción de tecnología, de innovación porque no llegan a esa información”.

Hace unos días Néstor Roulet, ex secretario de Agregado de Valor de la Nación, hizo un tuit donde expone la real brecha que existe entre los que saben de agro y los que no.

Por último, respecto a los prejuicios que hay que erradicar, el especialista explicó que “hay sectores más sensibles que necesitan una licencia social para operar, como las mineras, las farmacéuticas. El agro siempre consideró que tenía todos los avales para producir porque todos lo necesitan, pero cada vez necesita más la licencia social para operar y debería preocuparse por generarla”.

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