¿Por qué se enfría el té?: cumple 100 años en Argentina, más del 90% se exporta, pero no deja de perder terreno

¿Por qué se enfría el té?: cumple 100 años en Argentina, más del 90% se exporta, pero no deja de perder terreno

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Cuentan en Misiones que en 1923, de regreso a Tres Capones, el sacerdote ucraniano Tijón Hnatiuk trajo como obsequio para sus familiares un puñado de semillas de Camellia sinensis oculto entre su ropa y sentó así, sin saberlo, la piedra basal de la producción tealera en Argentina. Fue su hermano, Wladimiro, el primero en sembrarlas en ese pequeño poblado de suelos rojos y onduladas ubicado 90 kilómetros al sur de Posadas.

Para 1930 las simientes ya se habían convertido en cuatro hectáreas de plantaciones de té. El milenario cultivo se expandió en Misiones favorecido por su clima subtropical, de lluvias abundantes y altas temperaturas, y por sus tierras ácidas y profundas. Hoy la provincia es la principal productora del país con 29.000 hectáreas, el 95% del total del área nacional, seguida por Corrientes que también posee algunos teales en la zona cercana a Gobernador Virasoro.

Argentina es el lugar más austral donde se cultiva Camellia sinensis, es la primera productora de té de América y la novena a nivel mundial. Según el Ministerio del Agro de Misiones (MAM), en el país se producen anualmente aproximadamente 80.000 toneladas de té, lo que representa el 90% de la producción total del continente americano.

Actualmente, el 92 % de la producción nacional se exporta a granel, principalmente a Estados Unidos (70%) para su consumo como bebida fría (Ice tea), pero también a Chile, Polonia, Alemania, Rusia, India, Reino Unido, entre otros 40 destinos. De acuerdo con el MAM, la participación de la Argentina en el mundo es especialmente significativa en el segmento del té negro a granel con el 2,7%. Y anualmente, las ventas al exterior le dejan 78 millones de dólares a la provincia.

Debido a su importancia, en 1958, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) comenzó a desarrollar un programa de mejoramiento genético de Camellia sinensis en su delegación misionera Cerro Azul, la única Estación Experimental que investiga té y yerba mate en el país, apuntando a desarrollar los mejores materiales para la región ya que los híbridos chinos no se adaptaron a ese ambiente. Gracias a esas variedades y las mejores técnicas de manejo, los rendimientos llegaron a quintuplicarse respecto de los esquemas más arcaicos. En la Experimental también se analizan parámetros relacionados con la calidad del producto obtenido como la presencia de antocianinas, el contenido de polifenoles y cafeína.

Pese a todos estos logros, la superficie de té en Misiones se redujo en 10.000 hectáreas en la última década. Los productores, especialmente los más pequeños, cuyas chacras rondan las 25 hectáreas, están abandonando o desmantelando sus teales porque los números no les cierran. “La situación se va agravando año a año, en los últimos tres años se han volcado a la la yerba mate ya que tuvo buen precio”, explicó a Clarín Rural el ingeniero Helmuth Kummritz, director de Yerba Mate y Té del MAM, un especialista de larga trayectoria y gran conocimiento en la materia. Su padre, Lothar y su tío, Fedor, fueron los primeros en el mundo en construir una máquina cosechadora de té automotriz en el año 1963

Helmuth Kummritz, director de Yerba Mate y Té del Ministerio del Agro de Misiones. Foto: gentileza Martin Ghisio, INTA Misiones.
Helmuth Kummritz, director de Yerba Mate y Té del Ministerio del Agro de Misiones. Foto: gentileza Martin Ghisio, INTA Misiones.

La disminución de la superficie con rendimientos estancados entre 9.000 y 10.000 kilos por hectárea ha generado la caída de la producción global del sector en un 1% anual desde 2010, según el MAM.

En esos diez años también desaparecieron 15 de las 75 empresas procesadoras que había en la provincia, las más chicas, que no se dedicaban a la exportación. Como se dijo, la mayor parte del té argentino se vende al exterior y apenas cinco empresas concentran el 70 % del volumen total exportado mientras que otras 20 tienen el 30% del mercado. Hace nueve años se alcanzó el volumen máximo de exportaciones pero luego la industria se estancó.

Esto se debe a la diferencia en el tipo de cambio, las empresas también están haciendo un gran esfuerzo, hoy están pagando $22, un equivalente a 10 centavos de dólar, un precio que se ha logrado muy esporádicamente, la mayoría de las veces se ubicó en alrededor de 8 centavos”, contó Kummritz. Esa cifra se acordó la semana pasada en la Comisión Provincial del Té (CoProTé) que integran productores, industriales, exportadores, cooperativas, trabajadores rurales, el INTA, el MAM, el Ministerio de Industria y también Comercio Exterior de la provincia. Desde hace dos años, las partes han logrado ponerse de acuerdo para fijar el precio del té, algo que no había sucedido en los 18 años anteriores. Cabe señalar que de no hacerlo, es el MAM quien debe determinar el valor.

“Hoy la industria está pagando lo máximo que puede pagar, rescindiendo ganancias, en algunos casos tampoco le cierran los números, por eso es necesario sí o sí un dólar competitivo. Ese dólar a $300 está anunciado pero hasta el viernes pasado nadie pudo liquidar a ese valor, así que se sigue a la espera ya que había un compromiso de que si salía ese dólar a $300 se iba a pagar $30 la última cosecha. Con el dólar actual de exportación no le cierra ni a los productores ni a la industria«, sostuvo el ingeniero.

Producción

Las plantas de té se disponen en líneas simples, dobles o triples, con una densidad de entre 6000 y 10.000 por hectárea. Al tercer año desde su implantación se realiza una poda de formación y al cuarto año ya entra en producción con 4 a 10 cortes anuales de sus hojas, alcanzando el rendimiento máximo al décimo año. Se trata de un cultivo de gran longevidad, incluso plantaciones de 80 años de vida siguen siendo productivas.

Los teales provenientes de semilla rinden de 6.000 a 10.000 kilos de hoja verde por hectárea al año mientras que los clonales obtenidos por mejoramiento genético, los más nuevos, que se cultivan utilizando buenas prácticas y tecnología, llegan hasta 30.000 kilos por hectárea anualmente. Hoy, el INTA es el único oferente de este material en el país. Hasta el momento tiene 24 variedades inscriptas en el INASE (Instituto Nacional de Semillas), cuatro de las cuales tienen la mayor difusión. En el banco activo de germoplasma de la EEA Cerro Azul cuentan con 203 materiales genéticos para su programa de mejoramiento.

La cosecha se realiza de manera mecánica, siendo Argentina el primer país junto con Japón en hacerlo así, aunque hay versiones que sostienen que la primera recolección mecanizada se hizo en Misiones. Normalmente entre septiembre y mayo, aunque esta campaña, debido a la sequía, el proceso se atrasó y comenzó en octubre.

Confusiones e infusiones

A la hora de derribar mitos, cabe decir que “únicamente el producto de Camellia sinensis es té”, aclara la ingeniera Sandra Molina, experta en mejoramiento del cultivo del INTA Cerro Azul. Boldo, manzanilla, cedrón, tilo, limón, jazmín, rosas, son infusiones al igual que el mate, no otra cosa.

Sandra Molina, especialista en mejoramiento genético de Camellia sinensis de INTA Cerro Azul Misiones. Foto: gentileza Martin Ghisio, INTA Misiones.
Sandra Molina, especialista en mejoramiento genético de Camellia sinensis de INTA Cerro Azul Misiones. Foto: gentileza Martin Ghisio, INTA Misiones.

Asimismo, advierte que un tema en el que hay confusión es en los tipos de té: negro, verde, blanco y rojo, todos provienen de la misma especie y solo se diferencian en el proceso de cosecha y tratamiento posterior. Por caso, la elaboración del té negro se cumple en 12 a 18 horas en las cuales atraviesa las etapas de marchitado, enrulado, fermentado, secado, despalado, desfibrado, tipificación y envasado. En cambio, para obtener el verde se evita la fermentación, haciéndose un escaldado con vapor a 95°C a 100 °C durante 30 a 45 segundos, y el té generalmente tiene un contenido de humedad del 75%.

Por otra parte, Molina clarificó otro punto sobre el que hay desconocimiento: “El producto al que los chinos denominan té rojo es el mismo que en Argentina se llama té negro”.

Centenario

Para celebrar los cien años de la llegada del té al país, del 25 al 27 de mayo tendrá lugar la Expo Té Argentina en el Centro del Conocimiento de Posadas.

El evento contará con la presencia de expertos, habrá degustaciones, puestos de productores locales, charlas sobre el proceso de producción, la historia y la cultura del té, y se organizarán visitas a las plantaciones donde los visitantes podrán ver cómo se cultiva y se cosecha la Camellia sinensis .

El cultivo de té ha sido durante un siglo la tarea diaria, el sostén, el modo de vida y la cultura de miles de agricultores en Misiones. Hoy en Argentina hay investigación científica y desarrollo para que esa producción crezca de manera sustentable. Una buena forma de festejar el centenario del té sería implementar políticas públicas que permitan a los agricultores continuar en la actividad y sostener el arraigo rural, y a las empresas mantenerse en pie generando empleo. Pero habrá que apurarse para que no se enfríe el té.

Fuente y Fotos: Clarín rural

Deja un comentario