El mundo pide carne argentina y la cadena reclama condiciones para crecer
La demanda internacional de proteína animal abre una oportunidad para la ganadería nacional, aunque concretarla requiere resolver las dificultades que frenan su expansión. En este contexto, el vicepresidente de Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Urcía, sostuvo que el crecimiento dependerá de las condiciones para invertir, incrementar las existencias bovinas y abastecer a los compradores de manera rentable.
El dirigente planteó: «El potencial no se transforma automáticamente en producción, inversiones y empleo». En su análisis, la estabilidad económica, la seguridad jurídica y el acceso a los mercados deben acompañarse con mejoras que alcancen a todos los eslabones de la actividad.
La menor disponibilidad de hacienda ya repercute sobre el funcionamiento de las plantas. Con una infraestructura preparada para procesar volúmenes superiores a los actuales, la reducción de los kilos obtenidos obliga a las empresas a revisar sus gastos y reorganizar las operaciones. «Cuando los kilos disminuyen, sostener esa estructura se vuelve mucho más difícil», explicó.
Los sobrecostos que frenan el crecimiento
A esa situación se agregan la presión impositiva, los tributos provinciales, las tasas municipales, los problemas sanitarios y la informalidad laboral. Para Urcía, son dificultades estructurales cuya resolución no puede seguir postergándose si se busca promover inversiones y generar empleo formal.
Sin embargo, el horizonte productivo ofrece margen para avanzar. Según señaló, el país puede expandir la actividad ganadera y aprovechar sus recursos agrícolas para alimentar más animales. Ese desarrollo permitiría sumar divisas y movimiento económico, siempre que existan reglas previsibles e incentivos para que los productores aumenten el stock.
El abastecimiento local conserva un lugar central en esa estrategia, ya que el mercado interno absorbe cerca del 70% de la carne vacuna, pero la disponibilidad de animales condiciona los volúmenes ofrecidos. Por eso, el dirigente consideró necesario sostener el consumo doméstico y, al mismo tiempo, asegurar la posibilidad de colocar una mayor cantidad de producto en el exterior.
Exportar más también exige cumplir
En el frente comercial, Urcía destacó las oportunidades en Estados Unidos y la expectativa de renovar y ampliar el acceso preferencial. También señaló las posibilidades que presenta Europa, donde la calidad del producto argentino cuenta con reconocimiento, aunque advirtió que aprovecharlas requiere responder a las exigencias regulatorias y aportar la información solicitada por los importadores.
«La trazabilidad y la información sobre el origen de los animales son herramientas para preservar el acceso a mercados que, de otro modo, podrían cerrarse para nuestra producción», afirmó. Desde su perspectiva, cumplir esas condiciones resulta necesario para sostener las ventas, más allá de la posición que se tenga sobre las regulaciones.
En cuanto al uso de medicamentos veterinarios, el vicepresidente de FIFRA destacó la solidez del sistema sanitario argentino y el trabajo junto con el Senasa para responder a los requerimientos europeos. En ese marco, reclamó respetar los períodos de carencia y garantizar una utilización responsable de esos productos para proteger la reputación de la carne nacional.
De esta manera, la posibilidad de crecer plantea un desafío que reúne al campo, la industria y el comercio exterior. Aumentar la oferta requiere inversiones; procesarla demanda plantas competitivas, y venderla implica conservar y diversificar destinos. Como resumió Urcía: «No alcanza con tener demanda internacional: necesitamos poder abastecerla y hacerlo en condiciones rentables».
Revista Chacra
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