En un contexto marcado por la falta de hacienda bovina, precios elevados y una fuerte caída en la faena vacuna, la ganadería bubalina aparece como una alternativa que no solo crece, sino que empieza a consolidarse con fuerza en la provincia de Corrientes.
Con más de 100.000 cabezas, la provincia concentra hoy cerca del 47% del stock nacional y se posiciona como el principal polo bubalino del país.
“Al contrapelo de lo que pasó con el stock vacuno en los últimos años, el búfalo fue creciendo muchísimo”, explicó Cristian Burna, presidente de Búfalos del Iberá. Según detalló, en la última década el rodeo bubalino creció un 115% a nivel nacional, con Corrientes como protagonista central de ese proceso.
Burna remarcó que el sector acompaña los “vientos de cola” que hoy tiene la ganadería en general, con precios atractivos para el productor y un producto que comienza a ganar reconocimiento. “Estamos hablando de una carne con 40% menos colesterol, con propiedades muy saludables, que todavía se está conociendo en el país”, señaló.

Uno de los principales desafíos, según explicó, es la identificación y diferenciación del producto.
“Casi el 90% de los búfalos que entran a un frigorífico luego salen vendidos como carne vacuna. La carne es muy similar, pero el consumidor final todavía no puede elegir sabiendo que está comprando carne de búfalo”, indicó.
En ese sentido, el sector trabaja desde hace tiempo para avanzar en la tipificación y lograr que el producto llegue a la góndola con identidad propia.
En cuanto a la comercialización en pie, el presidente de Búfalos del Iberá destacó la creciente presencia del bubalino en los remates de la provincia. A través del trabajo con una consignataria de peso en Corrientes, el búfalo ya forma parte habitual de las subastas, especialmente en zonas como General Paz, Caá Catí y sus alrededores, consideradas el corazón bubalino provincial. “En cada remate el búfalo está presente y con mayor volumen, por el alto índice de crecimiento que viene teniendo”, afirmó.
El gran punto de inflexión para el sector llega ahora con la faena. En la Argentina se faenan unas 20.000 cabezas de búfalo por año y, por proporción, cerca de la mitad corresponden a Corrientes. “Si lo comparamos con el vacuno es poco, pero para una provincia ya son números importantes”, sostuvo Burna, y explicó por qué el Gobierno provincial pone tanto énfasis en esta producción.
Un dato contundente se da en Ituzaingó, donde el 40% de la faena del matadero municipal corresponde a búfalos. “No es casualidad: hay mucha cantidad en la región y la gente empezó a conocer la carne y a animarse a consumirla”, señaló.
La gran novedad es que en un plazo estimado de entre 30 y 45 días se inaugurará un nuevo matadero en Ituzaingó con tránsito provincial, un paso clave para ampliar la comercialización. “Hasta ahora teníamos un matadero municipal y no podíamos vender fuera de la localidad. El gobierno escuchó nuestra solicitud y eso se va a destrabar”, explicó Burna, quien destacó el acompañamiento del Ministerio de Producción de Corrientes.

En paralelo, Búfalos del Iberá presentó un proyecto para desarrollar los ciclos 2 y 3, con el objetivo de procesar la carne, elaborar cortes envasados al vacío, hamburguesas y chorizos, y comercializarlos en toda la provincia.
“Queremos que la carne de búfalo esté presente en las góndolas, con nombre y apellido, para que la gente pueda elegir”, subrayó.
De cara al futuro, Burna explicó que el nuevo establecimiento tiene potencial para alcanzar el tránsito federal una vez cumplida la etapa inicial de funcionamiento provincial. Eso abriría la puerta no solo al mercado interno ampliado, sino también a nuevas oportunidades comerciales.
En materia de precios, el dirigente fue claro: “Generalmente la carne de búfalo está entre un 15 y 20% más barata que un novillo vacuno”. A eso se suma una calidad similar en sabor y mejores atributos nutricionales, lo que podría convertirla en una opción cada vez más atractiva para el consumidor.
“Cuando la carne de búfalo esté en las góndolas, la gente va a elegir por precio, por calidad o por salud. Ahí vamos a empezar a medir realmente la demanda”, concluyó Burna. En Corrientes, el búfalo ya dejó de ser una promesa y comienza a transformarse en una realidad productiva con identidad propia.












