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Sobre los supuestos casos de muermo y sacrificio en caballos exportados

Una historia a dos voces que pone en juego la transparencia de los intercambios internacionales. Surgen en su interior una serie Interrogantes que plantean la necesidad de brindar la información adecuada para lograr el buen desempeño profesional, efectivizar los controles sanitarios y las correspondientes condiciones de comercialización.

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Estos días circuló la noticia sobre el diagnóstico positivo de Muermo en 36 caballos argentinos que fueron exportados a Chile. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de ese país informó que los equinos, destinados a carreras, fueron sometidos al sacrificio sanitario por presentar “indicios positivos” de esta enfermedad infecciosa causada por la bacteria Burkholderia mallei. Según los medios chilenos, “los resultados de los análisis hechos por el Organismo chileno, fueron corroborados por un laboratorio en Francia, por el de referencia de Unión Europea y en Alemania, por el Laboratorio Friedrich Loeffler Institut de la Organización Mundial de Sanidad Animal” y el Director Nacional del SAG, Ángel Sartori, justificó el sacrificio sanitario y el accionar expresando que «se trata de una enfermedad que como Servicio debemos notificar en forma inmediata a la OIE. Nuestro país está libre de ella y debemos velar porque eso se mantenga, dado que su propagación pudo haber traído consecuencias graves, que afortunadamente pudimos detectar a tiempo».

Para entender la situación es necesario aclarar que el muermo es transmisible al hombre y, según la Organización Mundial de sanidad animal (OIE), la fuente de infección más extendida es la ingesta de alimentos o de agua contaminados. Es decir, las malas condiciones de mantenimiento, alimentación, transporte y la insalubridad junto con la superpoblación en los establos son factores de riesgo. La enfermedad puede curarse en el hombre si es tratada rápidamente y la tasa de mortalidad es muy alta en las infecciones no tratadas. La infección puede suceder por contacto directo con animales infectados y sus secreciones, como también a través comida, tierra y agua contaminadas. Además, se puede prevenir gracias a los controles sanitarios de los animales y de los espacios que habitan.

Al respecto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó que el sacrificio sanitario realizado por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de Chile fue de 36 equinos: 27 procedentes de Argentina y 9 chilenos, por haber resultado, algunos de ellos, serología positiva a la enfermedad. Hasta el momento, no ha recibido notificación oficial del SAG en lo que respecta a las fechas de tomas de pruebas ni sobre el cumplimiento de las condiciones de aislamiento de los animales exportados desde el país y el posible contacto con caballos chilenos. Tampoco se tiene información oficial respecto a las técnicas, protocolos y antígenos utilizados en el diagnóstico, ni sobre la realización de técnicas que confirmen la situación.

Es importante recalcar que, de acuerdo a las investigaciones realizadas hasta el momento y al Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la técnica de fijación de complemento prescripta para el comercio internacional, puede arrojar resultados falsos positivos, y los animales mantener esta condición durante meses.

Ante la situación, se comenzó con las investigaciones epidemiológicas correspondientes ya que Argentina, al igual que Chile, está considerada como país libre de muermo. Según se informó, se procesaron los sueros de los 27 caballos exportados (obtenidos para pruebas diagnósticas exigidas por Chile previa la exportación), resultando 26 negativas y uno anticomplementario, es decir, reaccionante sin la presencia del antígeno. Al mismo tiempo, se tomaron muestras de los 73 equinos residentes en el establecimiento de origen en nuestro país, en donde se encontraba los caballos enviados a Chile. Las muestras fueron procesadas en el Laboratorio del Senasa y resultaron negativas. Por todo esto, desde Argentina se expresa que no existe ninguna evidencia epidemiológica para considerar la modificación del estatus de país libre de muermo.

No es posible agregar más sobre lo actuado a nivel oficial, pero queda un importante vacío en relación a lo no actuado. El Colegio de Veterinario de la Provincia de Buenos Aires desea plantear, a este respecto, una serie de preguntas que se hacen necesarias para transmitir la información de una manera correcta, ¿Tranquilizan los comunicados oficiales? ¿O solo dejan traslucir un simple mecanismo de defensa que coloca las responsabilidades hacía afuera (de ambos lados de la historia)?

Se comprende que la demora en la difusión busca proteger y resguardar el hecho, hasta tanto se aclare la situación epidemiológica. Pero no menos importante es que esta información no fue comunicada oportunamente a las organizaciones u otros organismos profesionales. No se conoce que lo mismo haya sucedido con los criadores de caballos, asociaciones y comercializadores de equinos. Entonces, ¿Los veterinarios que trabajan en el medio no deberían conocer esta situación para implementar las medidas preventivas adecuadas para el caso? ¿Los veterinarios son o no agentes de Salud Pública? ¿Deben o no colaborar con los organismos oficiales? ¿Los trabajadores y demás integrantes del sector deben conocer la situación para defenderse del posible riesgo sanitario y/o ayudar en la investigación epidemiológica?

Estas preguntas deberían ser consideradas para actuar en consecuencia. Nada debe ser secreto. Puede haber reserva y recaudos tomados con el objeto de evitar males mayores, pero es sabido que no hay iluminados para resolver estos problemas. Hay manuales de procedimientos, reglamentos y normas Internacionales, conocimientos y procedimientos epidemiológicos a cumplir. Entre todos, con la adecuada información y capacitación, debemos actuar profesionalmente, cada uno en su tarea y área correspondiente. Así, se hace necesario trabajar en conjunto y realizar una ordenada investigación que pondere la transparencia en las relaciones con otros países, en las exportaciones o intercambios; pero sobre todo, que busque resguardar la Salud Animal y Pública.

Por Colegio de Veterinarios de la Pcia. de Bs. As

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