El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Recomendaciones para un manejo eficiente del forraje

La época estival se caracteriza por alta temperatura, alta intensidad de luz, días largos, viento caliente y desecante, baja humedad en el suelo o sequía y mayor humedad en los bajos que en las lomas. En este contexto, especialistas brindan algunas recomendaciones de manejo para las pasturas.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Las forrajeras presentan mayor evapotranspiración y menor crecimiento en esta época. Hay especies invernales perennes que detienen su crecimiento, como el falaris y el raigrás perenne. Las especies invernales anuales o bianuales están en estado de semillazón y secas y el resto de las invernales y estivales perennes crecen según la disponibilidad de humedad.

Para manejar adecuadamente una forrajera se deben conocer sus características de crecimiento, el momento de inicio del pastoreo y sus períodos de descanso.

En lo que refiere a las pasturas, durante todo el año las forrajeras que son sobrepastoreadas crecen con la mitad de velocidad que si se manejan adecuadamente, pero si esa forrajera está pasada, crece menos, a alrededor de un tercio de la velocidad óptima. En verano además de disminuir la velocidad de crecimiento, las plantas pueden llegar a morir.

Un manejo adecuado es entra a pastorear con dos puños de altura para las especies altas de las pasturas sembradas (salvo alfalfa y trébol blanco) y salir con un puño de altura, mientras que para las especies del pastizal natural y la festuca el manejo es mas bajo, entrar con un puño y medio de altura y salir con medio puño.

Un mal manejo no sólo produce un menor crecimiento aéreo, sino una disminución del volumen de raíces, lo cual es crucial en verano desde el punto de vista de la sobrevivencia de las plantas.

Un buen manejo en verano implica realizar pastoreos moderados, dejando un remanente de hojas. Respetar un período de descanso y preferentemente pastorear las áreas bajas con mas humedad. Si falta forraje y se debe sobrepastorear, tratar de no sobrepastorear la misma franja.

El control de malezas se debe hacer con herbicidas o desmalezar alto (no menos de 10 cm). Lo mismo se debe cortar alto al enrollar (salvo alfalfa) y, si es necesario, suplementar.

Este buen manejo de pastoreo conservando siempre las plantas con hojas sobre todo en verano, provoca un menor calentamiento del suelo, menor pérdida de humedad, mejor extracción de agua, mejor uso de la energía solar y nutrición y menor enmalezamiento por sombreado y sin áreas de suelo descubierto (gramilla y otras).

La alfalfa requiere un manejo especial, contemplando el nivel de reservas en sus raíces. Éstas son mínimas cuando los rebrotes tienen 15 a 20 cm. y máximos con alrededor de 35 cm.

Para respetar esta premisas siempre se ha propuesto iniciar el pastoreo con un 10% de floración en primavera y verano y cuando inicia el rebrote desde la corona en otoño e invierno.

Debido a que en primavera y verano hay mayor nivel de tallos en relación a las hojas, lo que implica menor calidad y desperdicio de pastoreo, se propone en esta época seguir haciendo los cortes para heno con el 10% de floración, pero el pastoreo iniciarlo en pre botón floral por su mayor calidad y recuperar sus reservas en otoño e invierno al pastorear al inicio de rebrote de corona con máximas reservas.

Por el Ing. Agr. E. Marcelo García
AER  INTA Lobos – y UNLZ

Deja un comentario