Malezas: una resistencia detectada en EE.UU. enciende la alerta en Argentina

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La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) dio a conocer una noticia generada en Estados Unidos relativa al manejo de malezas pero que ya enciende una alerta temprana en Argentina.

Se trata del descubrimiento, por parte de científicos de la Universidad de Arkansas, de biotipos de Amaranthus Palmeri, más conocido como «Yuyo Colorado», que resisten aplicaciones de glufosinato de amonio.

Según Aapresid, esta novedad «pone en jaque nuevamente a las tecnologías genéticas en semillas».

Cabe recordar que en Estados Unidos ya existe la soja Enlist, que es tolerante a este herbicida. En Argentina todavía no se lanzó comercialmente, pero está previsto que esto ocurra en 2022.

«Si bien desde la otra punta del hemisferio, la noticia llega a nuestro país mientras los semilleros se preparan para el lanzamiento comercial de la soja Enlist (previsto en 2022), con resistencia a este herbicida, además de glifosato y 2,4-D», advirtió Aapresid.

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En este marco, desde la Red de Manejo de Plagas (REM) de la entidad advierten que, para no repetir la historia ocurrida con las múltiples resistencias que han surgido al glifosato, «es fundamental aplicar, desde ahora, estrategias de manejo integradoras y que apunten al uso criterioso de las herramientas químicas».

La REM citó al experto en malezas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), Fernando Oreja, quien explicó que «el glufosinato es un herbicida de origen natural producido por la bacteria S. viridochromogenes, de contacto con cierta acción sistémica y que en Argentina está aprobado para su uso en maíz, soja y algodón, cultivos a los que se incorporó el gen de resistencia».

Lanzado al mercado a inicios de la década de 1900, no fue un producto muy utilizado hasta que aparecieron las primeras malezas resistentes a glifosato. La presión de selección sobre este último herbicida se acentuó en el 2007 con la aparición de amranthus resistente a glifosato en la zona algodonera del sur de Estados Unidos, y más aún, con la de genotipos de algodón tolerantes a glufosinato en resistencias apiladas con otros herbicidas, que permitían aplicaciones postemergentes sucesivas para controlar las distintas cohortes de la maleza.

Si bien los biotipos resistentes se detectaron sólo en dos condados de Arkansas, es probable que las tareas de cosecha dispersen la resistencia a otras áreas. También pueden aparecer espontáneamente otros biotipos resistentes ya que la presión de selección sigue siendo alta.

«El reciente lanzamiento en USA de sojas tolerantes al glufosinato -que eran una buena herramienta para el control de biotipos resistentes a glifosato y dicamba (declarados en 2020)- no solo no ayudarán a bajar la presión de selección sino que probablemente la aumenten», continuó Oreja.

Y completó: «Esto repercutirá negativamente en los sistemas productivos locales en el mediano plazo, con aumentos en los costos por mayor uso de herbicidas y pérdidas de rendimiento por escapes de la maleza».

En Argentina, por ahora, el riesgo de una aparición de esta resistencia todavía es baja porque solo hay un maíz resistente a este activo, por lo que su aplicación aún no es tan masiva.

Sin embargo, desde la REM insistieron en que es una luz de alerta a mediano plazo y que, para evitarla, «es momento de tomar todos los recaudos para reducir la presión de selección: rotación de cultivos, de principios activos con distintos modos de acción, inclusión de cultivos de servicios, limpieza de las cosechadoras, eliminación de manchones y/o escapes de forma manual o con aplicaciones dirigidas, monitoreo periodico de lotes, siembra sobre lotes limpios y aplicación de dosis de marbete».

«A esto se suman medidas culturales como el ajuste de la densidad y distanciamiento entre surcos de cultivos para mejorar su habilidad competitiva, adelanto de la fecha de siembra, fertilización localizada cerca del cultivo, uso de cultivares con estructuras más competitivas, entre otros», enumeró Aapresid

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